Biografía
Escritor y antropólogo peruano. Su labor como novelista, como
traductor y difusor de la literatura quechua, y como antropólogo y
etnólogo, hacen de él una de las figuras claves entre quienes han
tratado, en el siglo XX, de incorporar la cultura indígena a la gran
corriente de la literatura peruana escrita en español desde sus
centros urbanos. En ese proceso sigue y supera a su compatriota Ciro
Alegría. La cuestión fundamental que plantean estas obras, pero en
especial la de Arguedas, es la de un país dividido en dos culturas
-la andina de origen quechua, la urbana de raíces europeas- que
deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo. Los
grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea son
el núcleo de su visión.
Nacido en Andahuaylas, en el corazón de la zona andina más pobre y
olvidada del país, estuvo en contacto desde la cuna con los
ambientes y personajes que incorporaría a su obra. La muerte de su
madre y las frecuentes ausencias de su padre abogado, le obligaron a
buscar refugio entre los siervos campesinos de la zona, cuya lengua,
creencias y valores adquirió como suyos. Como estudiante
universitario en San Marcos, empezó su difícil tarea de adaptarse a
la vida en Lima sin renunciar a su tradición indígena, viviendo en
carne propia la experiencia de todo trasplantado andino que debe
aculturarse y asimilarse a otro ritmo de vida. Ese proceso nunca fue
del todo completado por Arguedas, cuyos traumas acarreados desde la
infancia lo debilitaron psíquicamente para culminar la lucha que se
había propuesto, no sólo en el plano cultural sino también en el
político. Esto y la aguda crisis nacional que el país empezó a
sufrir a partir de 1968, lo empujaron al suicidio, que no hizo sino
convertirlo en una figura mítica para muchos intelectuales y
movimientos empeñados en la misma tarea política.
En los tres cuentos de la primera edición de Agua (1935),
en su primera novela Yawar fiesta (1941; revisada en
1958) y en la recopilación de Diamantes y pedernales
(1954), se aprecia el esfuerzo del autor por ofrecer una versión
lo más auténtica posible de la vida andina desde un ángulo
interiorizado y sin los convencionalismos de la anterior literatura
indigenista de denuncia. En esas obras Arguedas reivindica
la validez del modo de ser del indio, sin caer en un racismo
al revés. Relacionar ese esfuerzo con los planteamientos marxistas
de José Carlos Mariátegui y con la novelística políticamente
comprometida de Ciro Alegría ofrece interesantes paralelos
y divergencias. La obra madura de Arguedas comprende al menos
tres novelas: Los ríos profundos (1956), Todas las
sangres (1964) y El zorro de arriba y el zorro de abajo
(1971); la última es la novela-diario truncada por su muerte.
De todas ellas, la obra que expresa con mayor lirismo y hondura
el mundo mítico de los indígenas, su cósmica unidad con la
naturaleza y la persistencia de sus tradiciones mágicas, es
Los ríos profundos. Su mérito es presentar todos los
matices de un Perú andino en intenso proceso de mestizaje.
En Todas las sangres, ese gran mural que presenta las
principales fuerzas que luchan entre sí, pugnando por sobrevivir
o imponerse, recoge el relato de la destrucción de un universo,
y los primeros balbuceos de la construcción de otro nuevo.
Otros relatos como El sexto (1961), La agonía de
Rasu Ñiti (1962) y Amor mundo (1967) complementan
esa visión.
|