|
Obra - bibliografia
Periodismo
En enero de 1926
Roberto Arlt comienza a colaborar de un modo estable en la revista
Don
Goyo, de la
editorial Haynes. El director de la publicación es su amigo Conrado Nalé
Roxlo. La revista sigue el modelo de
Caras y
Careta. Los
textos de Arlt son narraciones breves, escritas en primera persona, con
fuerte presencia de elementos autobiográficos y de algún modo vienen a ser
algo así como los antecedentes de sus famosas aguafuertes del diario
El
Mundo. En las
veintidós notas que publica en el término de un año, se destaca su
habitual ironía y una visión crítica de situaciones de la vida real, donde
mezcla personajes imaginarios con personas conocidas. Es una época de auge
del periodismo gráfico. En la revista colaboran escritores como Eduardo
Mallea, Alfonsina Storni, Juan José de Soiza Reilly o Leopoldo Marechal,
entre otros.
La
notas publicadas en Don Goyo
se han reunido en El resorte secreto
y otras páginas, con prólogo de Guillermo García (Simurg,
Buenos Aires, 1996).
Como muchos de los escritores de la época, Roberto Arlt entra en 1927
como cronista de la sección policial en la redacción del diario
Crítica. Es conocido que este
diario hará de la crónica policial uno de sus aspectos principales para
ganar lectores. Roberto Arlt jugará ese rol nuevo de
periodista-detective y tendrá
un actuación destacada. Sylvia Saítta, en
El escritor en el bosque de ladrillos
(Sudamericana, Buenos Aires, 2000) cita un testimonio del mismo diario en
donde se da cuenta que Arlt logra en una ocasión impedir un suicidio. «Hoy,
el redactor de nuestro diario Roberto Arlt y el fotógrafo (...), citados
por una pre-suicida, en su departamento de la calle Uruguay, evitaron la
muerte de ésta, desarmándola en circunstancias en que pretendía
descerrajarse un tiro en la sien» (Crítica, 5 de abril de 1928).
En
1928 abandona la crónicas violentas de la sección policial de
Crítica y pasa a la redacción
del diario El Mundo, que
dirige otro escritor, Alberto Gerchunoff. Pero será con el segundo
director, Carlos Muzio Sáenz Peña, cuando Arlt comenzará a escribir la
sección «Aguafuertes Porteñas» (el 5 de agosto del mismo año). Es uno de
los pocos periodistas que firma con su nombre la columna. La agudeza y la
imaginación de sus comentarios cotidianos lo harán en poco tiempo un
periodista profesional de bien cotizada fama. Sus aguafuertes tratan los
temas candentes de la situación social y política de la época. Se ocupa de
los problemas de la ciudad, del estado de las calles y de las zonas
abandonadas por la administración política. En 1936 su columna alcanza
gran popularidad cuando denuncia las carencias de los hospitales
municipales. Arlt dialoga con sus lectores, contesta sus cartas y es un
interlocutor en sus comentarios de cada día. Se convierte en un especie de
fiscal popular; denuncia, investiga y da sus opiniones en los debates de
actualidad. Una serie de sus aguafuertes comenta los sucesos de la
revolución del treinta, pone al desnudo la corrupción política, el
oportunismo y los viejos vicios de la política «criolla».
En
el mismo diario El Mundo,
va a escribir sus crónicas de viajes. De sus giras por el norte y el sur
del país, por Uruguay, Brasil y luego por España y África quedaran sus
impresiones de gran observador. Las
Aguafuertes españolas son uno de los testimonios más logrados
de esa actividad de escritor viajero.
Hacia finales de la
década del treinta escribe también en
El
Mundo crónicas y comentarios periodísticos. Después de haber
publicado sus notas en una sección que llama
Tiempos
Presentes
pasa a expresar su preocupación por el ascenso del nazismo y el comienzo
de la Segunda Guerra Mundial en una columna que llama
Al
margen del cable.
Si bien Arlt se queja de no tener el tiempo suficiente para escribir sus
cuentos y novelas, le debe al periodismo la posibilidad de ser reconocido
públicamente como escritor. En las décadas del 20 y el 30, los escritores
ocupan un lugar de cierto protagonismo en la sociedad que se expresa en la
prensa escrita.
En una
de sus aguafuertes, Arlt reflexiona sobre las condiciones del buen
periodista y afirma que «para ser buen periodista es necesario ser buen
escritor» («Para ser periodista», El
Mundo, 31 de diciembre de 1929).
Los
inventos
La
pasión de Arlt por los inventos está presente en sus cuentos y novelas. Es
uno de los temas centrales en El
juguete rabioso, Los siete
locos y Los Lanzallamas.
Los inventos, tanto en la vida del autor como en su mundo narrativo,
aparecen como una posible solución para salir de la pobreza y ganar dinero.
Por ejemplo, en Los siete locos,
Erdosain entusiasma a la familia de los Espila para que se dediquen a la
invención:
...los
Espila se avinieron a iniciar los experimentos, y Elena se dedicó muy en
seria a estudiar galvanoplastia, mientras el sordo preparaba los baños y
se ponía práctico en ese trabajo de unir en serie o tensión los cables del
amperímetro y en manejar la resistencia. Hasta la anciana participó en los
experimentos y nadie dudó, cuando consiguieron cobrear una chapa de
estaño, que en breve tiempo se enriquecerían si la rosa de cobre no
fracasaba.
Erdosain les habló además de confeccionar puntillas de oro, visillos de
plata, gasas de cobre, y hasta esbozó un proyecto de corbata metálica que
los asombró a todos. (...) Pondremos una tintorería de perros y venderemos
perros teñidos de verde, de azul, de amarillo y de violeta...Ya ven ideas
me sobran...Ustedes van a salir de esta horrible miseria...
En
1934, Arlt registra la fórmula (patente nº 42.050) para fabricar medias en
las que no se corrieran los puntos de su malla. Cuando viaja a España en
1935, intenta promocionar su proyecto sin ningún resultado positivo: «El
asunto de las medias marcha bien -le escribe a su hermana Lila- Tuve que
largarlo a un químico haragán que tenía y hacerlo trabajar a otro inglés,
con quien iré a medias (...) Llevo a España muestras importantísimas».
(abril de 1935, en Arlt y la crítica, de Omar Borré).
Años después, vuelve
a insistir con este invento y en 1941 instala un taller en Lanús. Su socio
es Pascual Nacaratti, actor del Teatro del Pueblo. En una carta a su hija
Mirta se refiere también a su invento que ha vuelto a patentar (12 de
enero de 1942): «...Te mando aquí un pedazo arrancado de una media tratada
con mi procedimiento. Te darás cuenta que sacándole el brillo a la goma
(...) el asunto es perfecto. Tendrán que usar mis medias en invierno. No
hay disyuntivas (...) Esta media durará por lo menos un año. Su
transparencia es notable.
Querida
Mirtita, tené la seguridad que esto pronto estará en marcha comercial» (Arlt
y la crítica, op. cit.).
El
teatro
En
1931 Leónidas Barletta funda el Teatro del Pueblo y convoca a varios
escritores de la época a participar en el proyecto. Entre los convocados
están además de Roberto Arlt, Álvaro Yunque, Nicolás Olivari y Ezequiel
Martínez Estrada. Arlt prepara entonces la adaptación teatral de
El humillado, un fragmento de
Los siete locos.
Un
año después, el 3 de marzo, se estrena en El Teatro del Pueblo, que
funciona en la calle Corrientes 465, esta primera obra de teatro de
Roberto Arlt. Luego vendrán:
Trescientos
Millones, estrenada por el Teatro del Pueblo, el 17 de junio
de 1932.
Saverio
el cruel, en el Teatro del Pueblo, el 4 de setiembre de 1936.
El
fabricante de fantasmas, Compañía de Milagros de la Vega y
Carlos Pirelli, 8 de octubre de 1936.
La
isla desierta, Teatro del Pueblo, 30 de diciembre de 1937.
África,
Teatro del Pueblo, 17 de marzo de 1938.
La
fiesta de Hierro, Teatro del Pueblo, 18 de marzo de 1940.
Después
de su muerte se realizaron las siguientes puestas en escenas sobre obras
suyas y/o adaptaciones de sus textos narrativos:
El
desierto entra en la ciudad, Teatro El Duende, 5 de noviembre
de 1953.
Prueba
de amor, se representó en La Casa del Teatro, en 1947.
El
amor brujo, adaptada por Luis Ordaz y con puesta en escena de
Sergio Renán, octubre de 1971.
Los
siete locos, en el Teatro del Picadero, dirigida por Rubens
Correa, 1980.
Saverio
el cruel, Teatro Cervantes, dirigida por Roberto Villanueva,
1988.
La
fiesta del Hierro, Teatro Andamio 90, dirigida por Rubens
Correa, 1994.
Por
amor al Arlt, Teatro Municipal Presidente Alvear, dirigida por
Ismael Hase, 1995.
Paralelamente a su iniciación como autor teatral, Arlt comienza en
1933 a publicar críticas sobre varias puestas teatrales, en la sección
Vida Teatral, del diario
El Mundo. Apelando a la
ficción, elige el punto de vista crítico de lo que él llama «el hombre de
la calle»:
Algún
día tenía que ocurrir. Me he convertido en el hombre de la calle que pasa
ante un teatro y, atraído por los títulos de los carteles, se detiene un
instante. Luengo entra, se arrellana en una butaca y cuando el telón se
levanta (...) lo único que desea es percibir con toda claridad la
misteriosa vida que el autor le va a entregar en los personajes...
(Roberto Arlt, «La compañera de Sirio»,
El Mundo, 2 de abril de 1933,
citado por Sylvia Saítta, en El
escritor en el bosque de ladrillos, Buenos Aires, Sudamericana,2000).
El cine
Como a Horacio Quiroga y a otros escritores de la época a Roberto
Arlt le fascinaba el cine. En su obra narrativa hay numerosos pasajes que
aluden a las formas de representación de la imagen cinematográfica y
también a algunas de las estrellas de Hollywood. Por ejemplo, en
Los lanzallamas, las fantasías
del personaje Barsut en torno a la figura de Greta Garbo o en
El amor brujo la historia de
una enamorada de Rodolfo Valentino. Tampoco el tema del cine estuvo
ausente en sus famosas Aguafuertes
porteñas y especialmente en sus intentos de crítico
cinematográfico en la sección
Espectáculos del diario El
Mundo hacia 1936. Sus escritos sobre el séptimo arte han sido
recopilados en Notas sobre el
cinematógrafo, con prólogo de Jorge B. Rivera, por editorial
Simurg, en 1997.
Películas y telefilms realizados sobre Arlt y su obra:
300 Millones, de Simón Feldman.
Noche
terrible, adaptación del cuento homónimo.
Dirección: Rodolfo Kuhn, 1967.
Los
siete locos. Director: Leopoldo Torre Nilsson, 1973.
Saverio
el cruel. Director: Ricardo Wullicher.1977.
El
juguete rabioso. Director: José María Paolantonio, 1984.
Pequeños
propietarios (1974).
Noche
terrible (1983).
Prueba
de amor, dirigida por Laura Bro (1972).
Los
relatos fantásticos
En
la década del 60, Adolfo Prieto es uno de lo primeros críticos en advertir
la importancia de lo fantástico en Roberto Arlt. En su interpretación no
sólo se destaca su presencia en algunos relatos sino que lo considera un
aspecto relevante de la obra de Arlt, en el sentido que lo sobrenatural «juega
alucinantes contrapuntos con la experiencia de lo real» y su intromisión
en una novelística realista contribuye a acentuar en el lector una «sensación
de que el mundo es una fantasmagoría».
En
el libro El jorobadito
(1933) hay dos cuentos que expresan esta tendencia de Arlt: «La luna roja»
y «El traje del fantasma». En El
criador de gorilas se agregan otros y particularmente en su
producción teatral lo fantástico se fusiona con la farsa y el grotesco.
Pero es quizá en uno de sus últimos textos,
Un viaje terrible, publicado
como una nouvelle en 1941,
en el que las estrategias narrativas fantásticas alcanzan su mejor
expresión, conjugadas con un evidente registro paródico.
En
realidad, este relato largo es el resultado de la fusión y reelaboración
de dos cuentos anteriores «¡S.O.S.! Longitud 145º 30', latitud 29º 15'» y
«Prohibido ser adivino en este barco». El hecho sobrenatural está ya en el
primer cuento y la trama humorística y satírica en el segundo. Se trata de
un viaje en barco, un trasatlántico que sale del puerto de Antofagasta y
navega por el Pacífico. En esa travesía, llamada del «Terror» en el texto,
Arlt reúne una serie de personajes caricaturescos. Es como si aquí
estuvieran todos los temas y las obsesiones de su literatura. Los
personajes son los típicos de Arlt, hay adivinos, astrólogos,
predicadores, estafadores, tahúres, borrachos, fanáticos, religiosos,
mujeres bellas y apasionadas y ninguno de ellos es lo que parece ser.
Conforman así una visión que concibe al mundo como un confuso simulacro.
Lo
fantástico en «La luna roja» encarna la inminencia de la catástrofe, es un
fenómeno increíble que irrumpe en la dimensión de lo real; lo mismo sucede
con el gigantesco remolino que, en pleno océano, comienza a succionar al
barco de la travesía, el Blue Star,
y a otros que se encuentran navegando en la zona. El temor a un suceso de
esa naturaleza pone a los pasajeros al borde de la demencia. Sin embargo,
la locura, más específicamente junto a la pasión por los inventos (las
famosas telas engomadas e impermeables...), se reúnen en el personaje de
Annie. Ella es presentada con una belleza similar a las de las divas del
cine de la época y a la vez como una ingeniera química. En este personaje,
según lo dice Prieto, Arlt traspone sus propias obsesiones por los
inventos. Pero a pesar de ser el objeto del deseo amoroso del narrador
protagonista, ella tampoco escapa a ese mundo de simulaciones. Lo aparente
y lo real se alternan y, como una trampa narrativa, se hace creer hasta el
final del relato que ella no es una enferma mental.
El
gran remolino tiene una reminiscencia de
Un descenso al Maelström, de
Edgar Allan Poe, aunque aquí el extraño fenómeno se explica con razones
geológicas, obviamente inventadas y seudocientíficas. El relato ofrece
también un plano paródico, fundamentalmente en relación con la narración
de aventura y la crónica de viaje, ya que elige esta última forma
discursiva para narrar los fabulosos sucesos.
Como en «La luna roja», en Un
viaje terrible la intención alegórica parece ser desbordada
por lo fantástico y es a través de este modo que la significación del
texto se impone. Así como «lo fantástico permite volver sobre la historia
una mirada inquisidora» y puede ser «una vía alternativa para contarla»,
como afirma Silvia Molloy, en su ensayo «Historia y fantasmagoría» (en
El relato fantástico en España e
Hispanoamérica, Colección Encuentros, Edición del Quinto
Centenario, Madrid, l992), es probable que también sea una forma literaria
capaz de representar el sentimiento latente de los conflictos de una
época. Roberto Arlt escribe este relato un año antes de su muerte. En
1941, el ascenso del poder del nazismo (año en que las tropas del Tercer
Reich invaden el territorio de la URSS) y la inminencia de la Segunda
Guerra Mundial son hechos concretos y amenazantes, que provocan la
sensación generalizada de una catástrofe inevitable.
Esa atmósfera de
desesperación trasmite Un viaje
terrible.
Obras de Roberto Arlt
§
Las
ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Tribuna
Libre bimestras, 28/1/20.
§
El
juguete rabioso,
Buenos Aires, Latina, 1926.
§
Los
siete locos,
Buenos Aires, Claridad, 1929.
§
Los
lanzallamas,
Buenos Aires, Claridad, 1931.
§
El amor
brujo,
Buenos Aires, Victoria, 1932 (dos ediciones).
§
300
millones y Prueba de amor,
Buenos Aires, Rañó, 1932, prólogo de Córdova Iturburu.
§
300
millones y La juerga de los polichinelas,
Buenos aires, Huemul, 1982, prólogo de Mirta Arlt.
§
Aguafuertes porteñas,
Buenos Aires, Victoria, 1933.
§
Nuevas aguafuertes porteñas, Buenos Aires, Hachette, 1960, prólogo de Pedro Orgambide.
§
Nuevas
aguafuertes,
Buenos Aires, Losada, 1975.
§
Aguafuertes españolas,
Buenos Aires, Rosso, 1936.
§
El
jorobadito,
Buenos Aires, Anaconda, 1933.
§
«Viaje
terrible», en Nuestra Novela,
Buenos Aires, 1941.
§
El criador de gorilas, Chile, Zig Zag, 1941.
§
Estoy
cargada de muerte y otros borradores,
Buenos Aires, Torres Agüero, 1984, recopilación y prólogo de Omar Borré.
§
Saverio
el cruel. El fabricante de fantasmas. La isla desierta. 300 millones,
Buenos Aires, Futuro, 1950.
§
El
desierto entra a la ciudad,
Buenos Aires, Futuro, 1952, prólogo de Mirta Arlt.
§
Saverio
el cruel,
Buenos Aires, Kapelusz, colección Golu, 1974 (incluye
La isla desierta), prólogo de
Mirta Arlt.
Antologías y
compilaciones
§
Cuentos
completos,
Buenos Aires, Seix Barral, 1996, edición a cargo de Ricardo Piglia y Omar
Borré.
§
Teatro completo, Buenos Aires, Schapire, 1968, 2 vols., prólogo de Mirta Arlt.
§
Novelas
completas y cuentos,
Buenos Aires, Fabril, 1963, 2 vols., prólogo de Mirta Arlt.
§
Roberto
Arlt. Antología,
México, 1980, selección y prólogo de Noé Jitrik.
§
Obras completas, Buenos Aires, Lolhé, 1981, 2 vols., prólogo de Julio Cortázar.
§
Notas sobre el cinematógrafo
(Prólogo de Jorge B. Rivera), Buenos Aires, Simurg, 1997.
Bibliografía crítica
§
Amícola,
José, Antología y fascismo en la obra
de Roberto Arlt, Weimar ediciones, Buenos Aires, 1981.
§
Arlt,
Mirta, Prólogos a la obra de mi padre,
Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1985, recopilación y presentación Omar
Borré.
§
Arlt, Mirta
y Borré, Omar, Para leer a Roberto
Arlt, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1984.
§
Becco,
Jorge Horacio, y Masota, Óscar,
Roberto Arlt, Buenos Aires, Universidad, Facultad de Filosofía
y Letras, Instituto de Literatura Argentina Ricardo Rojas, 1959 (Guías
Bibliográficas, 2).
§
Bibliografía Argentina de Artes y Letras,
Buenos Aires, 1962-1969.
Fondo Nacional de las
Artes.
§
Borré,
Omar, «Cuentos completos de Roberto Arlt, una poética de la reescritura»,
en revista Hispamérica,
año XXIII, Nº 68, USA, 1994.
§
Borré,
Omar,
Arlt y la crítica(1926-1990), Estudio,
cronología y bibliografía, Ediciones América Libre, Buenos
Aires, 1996.
§
Borré,
Omar, Roberto Arlt, su vida y su obra,
Planeta, Buenos Aires, 2000.
§
Castagnino, Raúl, El teatro de Roberto
Arlt, La Plata, Universidad Nacional, 1965.
§
Contorno,
Nº. 2, dedicado a Roberto Arlt, Buenos Aires, mayo de 1954.
§
Corral,
Rose, «Introducción al estudio de la imagen simbólica en
Los siete locos de Roberto
Arlt», en Deslindes literarios,
El Colegio de México, 1977 (Jornadas, 82), pp. 125-137.
§
Corral,
Rose, «La Sociedad Secreta y la rebelión de los magos: una aproximación a
Los siete locos y Los
lanzallamas», Nueva
Revista de Filología Hispánica, 36: 1988, número 2, pp.
1265-1276.
§
Corral,
Rose, El obsesivo circular de la
ficción: asedios a Los siete locos y Los lanzallamas de Roberto Arlt,
México, Fondo de Cultura Económica, 1992.
§
Correas,
Carlos, Arlt literato,
Buenos Aires, Editorial Atuel, 1995.
§
Drucaroff, Elsa, Arlt, profeta del
miedo, Buenos Aires, Catálogos, 1998.
§
Etchenique, Nira, Roberto Arlt o el
arte del calidoscopio, Buenos Aires, La Mandrágora, 1962.
§
Gregorich,
Luis, La novela moderna: Roberto Arlt,
Capítulo Historia de la literatura argentina, Buenos Aires, 1967.
§
Gnutzmann, Rita, Roberto Arlt o el
arte del calidoscopio, Bilbao, Servicio Editorial, Universidad
del País Vasco, 1984.
§
Goloboff,
Mario, Genio y figura de Roberto Arlt,
Buenos Aires, Eudeba, 1989.
§
González, Horacio, Arlt política y
cultura, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1996.
§
González Lanuza, Eduardo, Roberto Arlt,
Buenos Aires, CEAL, 1971.
§
Guerrero,
Diana, Roberto Arlt, el habitante
solitario, Buenos Aires, Granica editor,1972.
§
Jitrik,
Noé, «Entre el dinero y el ser», en La
memoria compartida, Buenos Aires, CEAL, 1987.
§
Larra,
Raúl, Roberto Arlt, el torturado,
Buenos Aires, Futuro, 1950.
§
Maldavsk, David, La crisis en la
narrativa de Roberto Arlt, Buenos Aires, Escuela, 1968.
§
Masota
Oscar, Sexo y traición en Robero Arlt,
Buenos Aires, Jorge Alvarez, 1965.
§
Mastronardi, Carlos, «Roberto Arlt», en
Formas de la realidad nacional,
Buenos Aires, ECA, 1961.
§
Murena,
Héctor, El pecado original de América,
Buenos Aires, Sur, 1954
§
Murena,
Héctor, «El rostro de Roberto Arlt», en
La Nación, Buenos Aires, 1113,
1951.
§
Núñez,
Ángel, La obra narrativa de Roberto
Arlt, Buenos Aires, Nova, 1968.
§
Pezzoni,
Enrique, «Memoria, actuación y habla en un texto de Roberto Arlt», en
El texto y sus voces, Buenos Aires, Sudamericana, 1986.
§
Piglia,
Ricardo, «Literatura y propiedad en la obra de Roberto Arlt», en
La Opinión, Buenos Aires,
1-4-1973, pp. 10-11.
§
Piglia,
Ricardo, «Roberto Arlt, la ficción del dinero», en
Revista Hispanoamericana,
Buenos Aires, 1974.
§
Piglia,
Ricardo, «La lección del maestro», en Clarín, Buenos Aires, 23-7-1981
§
Prieto,
Adolfo, Estudios de literatura
argentina, Buenos Aires, Galerna, 1969.
§
Rivera,
Jorge B., «Erdosain, la víctima complaciente», en
Clarín, Buenos Aires,
31-7-1975.
§
Romano,
Eduardo, «Arlt y la vanguardia argentina, en
Cuadernos Hispanoamericanos,
Nº. 373, Madrid, julio de 1981.
§
Rest,
Jaime, El cuarto del recoveco,
Buenos Aires, CEAL, capítulo Nº. 158.
§
Sarlo,
Beatriz, La imaginación técnica,
Sueños modernos de la cultura argentina, Buenos Aires, Nueva
Visión, 1992.
§
Seminario sobre Roberto Arlt, dirigido por A. Sicard, Universidad de Poitiers, Francia,
1981.
§
Zubieta,
Ana María, El discurso narrativo
arltiano, Buenos Aires, Hachette, 1987.
|