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Desarrollo de la Lengua Castellana
Las
primeras palabras castellanas provienen de las palabras latinas con
leves modificaciones. El castellano se extendió al tiempo que Castilla
ensanchó sus dominios.
Antes del siglo XII el castellano fue principalmente oral; a partir de
ahí se empleó en libros y traducciones como lenguaje literario,
naciendo así la primera prosa española.
Durante los siguientes doscientos años siguió evolucionando y
perfeccionándose. Un avance importante consistió en que la fonética
empezó a sujetarse a reglas uniformes.
Durante el siglo XV, con el surgimiento del culto a la Antigüedad, en especial
Roma, el castellano sufrió el influjo del latín que se manifestó sobre
todo en el léxico y en la sintaxis. Paralelamente se denota interés por
el lenguaje popular.
En
1492,
Antonio de Nebrija publica la primera gramática española,
dándole estructura por primera vez a una lengua romance, también
denominada de latín vulgar.
En
1495, el mismo filólogo e gramático publica el primer diccionario de la
lengua castellana.
En
el siglo XVI la lengua castellana alcanzó el ápice de desarrollo y
belleza, es el
Siglo de Oro español. En el siguiente siglo, adquirió plena madurez. En este período
la producción literaria de España abarca todos los campos de la
literatura y pensamiento. Se cultiva especialmente el teatro, la novela
y la poesía.
En
1713 se fundó la Real Academia Española.
En la primera mitad del siglo XIX, con el Romanticismo, los escritores se entregaron de lleno a la
imaginación, al sentimiento, hasta el grado de la exasperación. Poco a
poco fue transformándose en un movimiento literario más objetivo,
realista y naturalista.
La
enorme cantidad de literatura escrita en castellano se ha mantenido
gracias a las facilidades que ahora se tiene para editar libros. La
lengua castellana adquiere nuevos aspectos con la aportación vigorosa,
fresca y multiforme de los autores hispanoamericanos actuales.
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