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POESÍA*
Latinoamérica viniendo del río Grande del Sur a la
estrecha Patagonia. Aquí yacen inmersas antiguas taras heredadas del
indio y del feudal europeo en barroco sui géneris. Una casta de
dominadores se expandió por los confines de estas tierras cuyos
antiguos propietarios casi fueron exterminados en brutal genocidio no
sin antes liquidar su cultura y la gran civilización nativa
representada especialmente por los aztecas, mayas e incas. En la gran
noche del terror indio los blancos violaron sus mujeres, robaron sus
tierras y ganados, decapitaron sus dioses, encerraron a sus
descendientes en reservaciones inhóspitas, asesinaron a sus líderes,
quemaron sus palacios, fundieron sus ídolos de oro para remplazarlos
por otros exóticos y barbados. Indoamérica se llenó de gritos de dolor
y de protesta. Y así, desde ayer, en el Ecuador, como en otras
naciones, los descendientes de la derrota viven en condiciones
inhumanas: en lo alto de las altas montañas, en el trópico insalubre,
en el suburbio de las grandes ciudades, en las quiebras de las
mesetas, en la selva y en la manigua, royendo su propia miseria, su
soledad de siglos. Es que los caballeros feudales solo cambiaron de
nombre y de indumentaria al adoptar nuestros países una nueva bandera
merced a la expulsión del europeo. Hidalgo y Morelos; Bolívar y sus
capitanes, San Martín y sus seguidores, independizaron esta América
mas no la libertaron. La herencia medieval sigue dominando los campos,
las ciudades, los ríos, los mares y hasta el mismo cielo, antes
transparente y diáfano. El hombre es un instrumento de su sed de poder
y riqueza. Los políticos organizan la lucha de clases en su propio
beneficio, sin oportunidad para los marginados.
LA COLONIA
De los aravicos y amautas, poetas indios prehispánicos,
que cantaban a sus dioses y héroes, al acontecer diario; sus amores,
sus emociones, sus penas e infortunios, no nos queda sino el recuerdo.
Desaparecieron con su obra al paso de los vándalos. Jacinto de Evia,
Antonio Bastidas y Juan Bautista Aguirre, son figuras descollantes de
la Colonia, del culteranismo. Evia, nacido en Guayaquil en 1629,
publica en España "Ramillete de varias flores poéticas, recogidas y
cultivadas en los primeros abriles de sus años por el maestro Jacinto
de Evia" (1675 ), que contiene su poesía, la de Antonio Bastidas (
1615-1681), v la del Colombiano Hernando Rodríguez de Camargo.
Poeta
de menores vuelos, Evia escribía, pese a esta circunstancia, con gusto
delicado, aunque su conceptismo lo llevaba a excesos verbales. Más que
poeta era un versificador.
Juan
Bautista Aguirre ( 1725-1786) de la orden de los jesuitas, es un poeta
de subidos kilates, de gran voz lírica; juzgado en la actualidad como
un artista de indiscutible mérito. Es el poeta mayor del siglo XVIII,
a quien no se le ha querido hacer justicia, permaneciendo olvidado
hasta hace poco tiempo. Escritor, buen orador, discípulo de Góngora.
Su Carta a Lizardo, es una de sus mejores creaciones.
Entre
otros escritores notables citamos a: Ramón Viescas, José de Orozco,
Manuel y Joaquín Larrea, José Garrido.
Durante la etapa de las luchas por la independencia no se concedió
mayor importancia al cultivo de las letras. No faltó, desde luego, la
inspiración popular, en versos anónimos, como la del Canto lúgubre,
poema elegíaco en memoria de los patriotas asesinados el 2 de agosto
de 1810. La lucha política había creado un ambiente nada grato para
las manifestaciones literarias y paralizado el funcionamiento de
centros educacionales v culturales de la Presidencia de Quito.
LA REPÚBLICA
José
Joaquín Olmedo (1780-1847), sobresale a principios de este período.
Poeta y político de renombre, uno de los grandes de América. Es el
cantor de Bolívar v de la causa americana. Su Victoria de Junín
constituye muestra notable de su genio. El literato con su pluma
defiende la libertad de su patria, de las patrias sojuzgadas por
España en la etapa heroica de las luchas emancipadoras. Es considerado
como uno de los grandes poetas de habla castellana; de corte
neoclásico y de aliento pindárico y horaciano. El Canto al general
Flores, vencedor en Miñarica, producción de mérito, es la ratificación
de su alta vena artística como poeta. Su Canto a Bolívar, según
Menéndez y Pelayo, "además de su valor intrínseco y de presentar
reunidas en un solo alarde todas las fucrzas del poeta, participa de
la celebridad histórica del grande acontecimiento que conmemora y
vivirá, cuanto viva en los fastos de América el nombre de Simón
Bolívar, del cual fue la más espléndida corona".
ROMANTICISMO Y NEOCLASICISMO
Luego
de Olmedo aparece en el Ecuador ya independiente el Romanticismo (
1850), escuela que surge en concordancia con similares movimientos en
otros países. El lojano Miguel Riofrío (1822 - 1881), y el periodista
guayaquileño Vicente Piedrahita (1834 -1878), que hacía versos por
compromiso, al igual que Juan José Flores que pretendió de bardo con
sus Ocios poéticos, obra sin mayor valor literario, son nombres
iniciales. Posteriormente hay Un notable florecimiento de las letras
con representantes de romanticismo y neoclasicismo que constituyen,
sin lugar a dudas, una valiosa generación: Dolores Veintimilla de
Galindo (1829 - 1857), Numa Pompilio Llona ( 1832-1907), julio
Zaldumbide (1833 - 1881 ), Luis Cordero (1833 -1912 ), Juan León Mera
( 1832-1894 ), Antonio C. Toledo ( 1868-1903 ), Miguel Moreno (1851 -
1910), Honorato Vásquez (1855 - 1933), con temas en donde predomina el
amor, el sentimiento filial, la naturaleza y el paisaje.
Dolores Veintimilla de Galindo, es la iniciadora de esta tendencia con
versos sentidos y de hondo contenido humano. Llona y Zaldumbide, de
elevada voz lírica. El primero vive en Cali v Lima; en esta última
ciudad escribe la mayor parte de su obra, circunstancia que le hace
figurar en antologías peruanas. Julio Zaldumbide, aristócrata, de gran
cultura, gusta de la meditación y del tema místico. Juan León Mera,
contemporáneo de Jorge Isaacs, escribe poesía, hace novela. Es
escritor de vasta y prolifera creación. Luis Cordero, versos clásicos
del siglo de oro, es autodidacta que alcanzó los mayores honores como
literato v hombre público, pues llegó a ser Presidente de la
República. Como poeta, dice Crespo Toral, cantó las cosas altas: la
religión, la patria, la raza, los héroes, rindió tributo al dolor v
tuvo la gracia de la sonrisa, la caricia del consejo y la crítica que
suena a palmetazos.
Miguel
Moreno, un tanto prosaico, publicó en la Unión literaria y en Los
Sábados de mayo. Su principal obra es el Libro del corazón. Poeta sin
escuela, de allí sus defectos, y la falta de una mayor elevación y
hondura en sus versos.
Honorato Vásquez fue con Moreno fundador de Los sábados de mayo. Su
estilo era más castizo y depurado que el de su compañero. A esta
promoción romántica le siguen: Quintiliano Sánchez (1848 - 1925 ),
Juan A. Echeverría (1853 - 1939), Federico Proaño (1848-1894 ), Julio
Matovelle (1852 - 1929), Remigio Crespo Toral (1860 - 1939), Alfredo
Baquerizo Moreno (1859 - 1951), Nicolás Augusto González (1859 -
1918), Víctor M. Rendón (1859-1940 ), Mercedes González (1860-1911).
Remigio Crespo Toral, autor de varios libros en verso y prosa,
constituye una de las glorias del Ecuador. De espíritu solitario e
introvertido, cantó con voz sonora los más disímiles temas y "a
diferencia de tantos agentes viajeros de sus propios libros -dice
Gonzalo Zaldumbide, aquel gran letrado autor de una docena de
volúmenes en prosa y en verso, no se ha preocupado que su obra
trascienda o permanezca confidencial. Ha publicado a instancias de sus
amigos tan solo cuatro. Y los ha publicado en Quito o Cuenca, que es
una manera elegante de quedar inédito. El resto de su producción
esparcida está en pequeñas revistas locales o en folletos de
circunstancia". Como ensayista sobresale por la galanura de su prosa y
acertado y brillante empleo del idioma. En la actualidad la obra de
Crespo Toral es conocida mediante estudios, antologías y ediciones de
sus libros, en reconocimiento al ilustre escritor y diplomático.
Echeverría, cuya producción no fue abundante, se distingue por la
pulcritud en el verso de temas religiosos e íntimos, de la naturaleza
y el paisaje. Quintiliano Sánchez, Director de la Academia Ecuatoriana
de la Lengua, como en el caso anterior, es un clásico que gusta de la
sobriedad v de la frase de altos vuelos. Belisario Peña, humanista y
catedrático, de nacionalidad colombiana, que residió en el Ecuador la
mayor parte de su vida, dejó obras de indudable mérito en poesía de
tono religioso y elegíaco, inspirado en Lope de Vega y Calderón.
Nicolás Augusto González, guayaquileño, mostró sus preferencias hacia
la lira romántica, mientras su hermana Mercedes González de Moscoso
daba a la luz Cantos del hogar y Rosas de otoño, en poesía intimista y
delicada.
LA TRANSICIÓN Y BÉCQUER
En el
período inmediatamente posterior denominado La Transición hay un nuevo
acontecer de la circunstancia literaria, anotándose la influencia del
Parnasianismo y del Simbolismo, movimientos que tuvieron su origen en
Francia y que en el Ecuador propiciaron una lírica con singulares
características; en la estrofa adornada de metáforas e imágenes y cuya
significación como fuente renovadora de la poesía ecuatoriana no fue
entendida a cabalidad por el mundo literario de la época, estrecho y
convencional, por decir lo menos. Abanderados de esta etapa son: César
Borja (1852-1910) y Francisco Fálquez Ampuero (1877-1940). El primero
irrumpe con versos de corte moderno de gran ritmo v armoría. Fálquez
Ampuero es literato de exquisita cultura que escribe como José María
de Heredia y Leconte de Lisle.
Antonio C. Toledo, inspirado por Becquer, crea una lírica de suspiros,
de brumas y recuerdos, mientras Leonidas Pallares Arteta (1859-1931),
de la misma tendencia, va hacia el poema de Campoamor. Alfonso Moscoso
(1879-1952) seguidor de Leconte de Lisle, es vate de sonoridades, con
obra depurada, por la corrección en la forma y elementos literarios
utilizados. Su poema Los aserradores es lo más representativo.
En
Cuenca sobresalen Gonzalo y Luis Cordero, hijos del poeta-Presidente.
Gonzalo Cordero ( 1887-1933 ), "un gran elegíaco ecuatoriano" según G.
Zaldumbide, burila el soneto con toques maestros. Alfonso Moreno Mora
( 1890-1940) se distingue por sus versos dulces y melancólicos.
Otro
cuencano de verso original es Remigio Romero y Cordero (1895-1968 ),
"a quien no le faltó ninguna de las expresiones de la poesía: égloga,
elegía, epicismo, cantos patrios, elogios de ciudades y de los hombres,
poemas de átavos, músicas incaicas, paráfrasis e interpretaciones ...
Poesía numerosa, fluida, sonetos, silvas, himnos, madrigales. . . ".
(Augusto Arias en Panorama de la literatura ecuatoriana).
Los
Mera, en Ambato, hijos de don Juan León, continúan la dinastía de las
letras. Trajano (1862-1919) y Eduardo ( 18711926), sobresalen en el
verso con peculiar acento.
Félix
Valencia ( 1888-1918), poeta de fin de siglo, sentimental v soberbio,
existencialista y misántropo; latacungueño como Juan A. Echeverría,
compone versos fáciles, románticos v soñadores, rimas doloridas y
cantos de protesta. Es el último de los románticos del Ecuador.
Con
referencia a esta época, Roberto Espinosa, en 1889, dice: "Uno, que lo
constituyen versos sonoros, grandilocuencia, ideas levantadas y grave
majestuosa dicción, donde campean a la vez, junto con la forma bella y
el aticismo de la lengua, las excelencias del arte. El gran Núñez de
Arce y Ferrari, y J. P. Velarde y Olegario Andrade lo han usado en
nuestros días con éxito brillante. El otro, hecho y nacido al
promediar éste, por muchos conceptos excepcional, siglo XIX, es
chispeante y nuevo, más que por la forma, por la idea, por el
sentimiento; no tiene mayor artificio, y, a las veces, es seco, pero
fácil, intencionado y profundo; fugitivo v sombrío pero penetrante,
como brote que es del alma a la manera de chispa eléctrica; de aquí
que un verso, una palabra, despierte en ocasiones el sentimiento y
traiga el recuerdo de una dicha perdida o de un dolor padecido. Bürger,
con Heine y otros más en Alemania, D. Manuel del Palacio, Campoamor, y
el malogrado Becquer, entre los que hablamos lengua castellana, son
acabados modelos en este género conocido entre nosotros, era con el
nombre de dolora -el lied alemán- ya con el de canción".
RUBÉN DARÍO Y EL SIMBOLISMO
Darío
constituye canto inicial de la renovación poética de América. En el
Ecuador este movimiento aparece en 1920 y marca un momento estelar de
la poesía. El llamado modernismo da opimos frutos con sus
representantes Arturo Borja (1892-1912), Ernesto Noboa y Caamaño
(1892-1927 ), Humberto Fierro (1890 - 1928) y Medardo Angel Silva
(1898-1919). Es una literatura simbolista. Ellos bebieron el agua
melancólica de Samaín, de Verlaine, de Baudelaire y de Poe. Es una
generación que canta al desaliento y a la derrota, a ese agostarse de
los días cansados, el "spleen" cubre con su mortaja a los jóvenes
poetas; todos ellos fallecen a temprana edad y por propia mano. Es la
denominada "Generación decapitada". Liridas de gran sensibilidad y
vocación, artistas que hicieron de su breve vida un llamado permanente
hacia la muerte, un lamento de elevada voz que rompió con los cánones
literarios establecidos, dando prioridad a la metáfora, a la imagen,
al símbolo.
Arturo
Borja resume su producción en La Flauta de onix, apenas 18 creaciones
de poesía pura, de delicadeza y buen gusto, de visiones lejanas, de
penas y melancolía, de emocionado canto al espíritu. Noboa Caamaño
sigue a Samaín, Baudelaire, Poe, Machado, Rubén Darío. Pinta con
maestría los estados del alma: "Hay tardes en las que uno desearía /
embarcarse y partir con rumbo incierto,/ y silenciosamente de algún
puerto / irse alejando, mientras muere el día. . . ". Romanza de las
horas es su única obra.
Humberto Fierro hace con Borja y Noboa el grupo modernista de Quito,
de gran sensibilidad artística, su canto es el de la naturaleza, de la
égloga, en versos reunidos en El laúd del valle y La velada palatina.
Influenciado por Darío con el romance, soneto y serventesio.
Medardo Angel Silva, el gran poeta del grupo modernista, nacido en
Guayaquil, de lírica melancólica y dubitativa, "buscó deliberadamente,
obstinadamente la contaminación. Fingió más que los otros su ficción
entrañada y dolorosa, porque tuvo que fingir hasta un ambiente lejano
al suyo proletario, para su lírica aristocracia en falso". (Benjamín
Carrión en Indice de la poesía ecuatoriana). El dolor es parte de sí
mismo, de su vida nimbada de existencialismo y de tragedia, de esa
amargura interior que no le permite un instante de reposo; también
termina por propia mano en el regazo de la muerte. Poeta de
sonoridades interiores, el verso es consustancial con su figura
taciturna. Emplea los recursos tropológicos con maestría que en él es
innata.
Coetáneos con la "Generación decapitada" o posteriores a ella (Post-modernistas),
son los poetas: Alfonso Moreno Mora (1890 - 1940), Wenceslao Pareja
(1892 - 1947), José Antonio Falconí Villagómez (1895 - 1967), José
María Egas (1896), Hugo Alemán (1899), Miguel Angel León (1900 -
1940), Aurora Estrada y Ayala de Ramírez (1902-1967), Carlos Dousdebés
(1902 - 1958 ), Augusto Arias (1903-1964), Gonzalo Escudero (1903 -
1971), Jorge Carrera Andrade (1903 - 1978), Alfredo Gangotena (1904 -
1944), G. Humberto Mata (1904), Abel Romeo Castillo (1904) , César
Andrade y Cordero (1904), Manuel Agustín Aguirre (1904), José Rumazo
González (1904), Jorge Reyes (1905).
Gangotena, de espíritu y cultura francesa, escribe en idioma galo sus
mejores poemas, que concitan la atención de la crítica europea. La
metáfora es en este poeta elemento fundamental de creatividad con la
utilización de un lenguaje de símbolos cuyos orígenes de
abstraccionismo puro, constituven lo más valioso y el motivo de una
lírica conceptual. "Las matemáticas se reflejan en el tono y los
conceptos de su expresión. Euclides le proporciona la noción así
tangible de infinito.. Pitágoras y Pascal le guían en el difícil arte
de la concisión y la síntesis geométricas. Leibnitz, los campos
vectorianos y la teoría de las quanta, le crean un formidable poder de
abstracción", dice el poeta Carlos Tobar Zaldumbide.
José
María Egas, con obra de gran musicalidad y ritmo, de temas y versos
fáciles, con entonaciones de dolor v de esperanza, que reflejan el
tema sutil y etéreo. Miguel Angel- León, con sus Labios sonámbulos,
exalta el símil en el paisaje, en el alma de las cosas. Miguel Angel
Zambrano, riobambeño como León, es el poeta del canto socialista. Sus
versos, de ricas imágenes son el grito que reclama e impreca, que
denuncia en su Mensaje y Diálogo de los seres profundos. Hugo Alemán,
intimista, de versos delicados y confidenciales, que participa del
modernismo y del post-modero.
G.
Humberto Mata, insurgente e iconoclasta, de Galope de volcanes, emerge
con su canto al indio, recoge su angustia y su desgracia, increpa y
crea una nueva poesía en lenguaje neológico remozado.
Abel
Romeo Castillo cultiva el verso de arte menor, en especial el romance
del cual es fiel seguidor, como lo fuera su amigo Federico García
Lorca.
José
Rumazo González, de poesía subjetiva, su tema preferido es el de la
muerte.
Hugo
Mayo alcanza con su producción dadaista a desconcertar a la crítica,
mientras Jorge Reyes pulsa armónicamente el diapasón de su lira en
Treinta poemas de mi tierra.
Con
los Poemas automáticos y su Llamada a los proletarios, Miguel Agustín
Aguirre denuncia y conmueve; César Andrade y Cordero, en tónica
diferente a la anterior prefiere los temas bucólicos de su Cuenca
natal.
Gonzalo Escudero desde muy joven, apenas 15 años, sorprende a la
crítica con sus Poemas del arte; sus Parábolas olímpicas y Hélices de
huracán y de sol son obras de notable factura. Su estilo, de lírica
personal, con un brillante empleo de los tropos, es admirable. La
metáfora conserva sus versos de transposición iluminada.
Jorge
Carrera Andrade, poeta de la naturaleza, de lo cotidiano, "cantor del
alma de las cosas". La imagen adquiere tonalidades vanguardistas. Sus
microgramas son insuperable muestra de su quehacer poético, de acentos
universales, cósmico, de perdurable vigencía en el país y en las
letras de hispanoamérica.
EL
NEOSIMBOLISMO - LOS POETAS DE ELAN
Son
poetas de ELAN, del "Vanguardismo lírico": Augusto Sacoto Arias (
1907), Atanasio Viteri (1908 ), Ignacio Lasso (1911), José A. Llerena
(1912), Jorge I. Guerrero (1913), Humberto Vacas Gómez (1913) ,
Alejandro Carrión (1915) , Joaquín Gallegos Lara (1911-1947), Nela
Martínez (1911), Enrique Gil Gilbert (1913 ), Pedro Jorge Vera ( 1915
), Adalberto Ortiz (1914), Nelson Estupiñán Bass (1915) .
Adalberto Ortiz y Nelson Estupiñán Bass, poetas negristas, de voz
inconfundible, con ritmo de tambores y cantos de lejana cercana etnia.
Merecen igualmente destacarse Hugo Larrea Andrade (1907) , Rodrigo
Pachano Lalama 1910), Carlos Suárez Veintimilla (1911), Jorge Isaac
Robayo (1911-1960), Carlos Bazante (1914).
Con
referencia a este "Grupo de la promoción generacional", Hernán
Rodríguez Castelo (Los de Elan y una voz grande, Clásicos Ariel), dice:
"Si tentamos situar con estrictez a estos personajes en su tiempo,
hallamos que se impone señalar dos grupos: uno, entre quienes nacen
hasta 1905, y otro de los que nacen pasado 1906. Y resulta que como
auténticas gentes de Elan solo nos quedan estos últimos. Hechos al
ritmo de las generaciones, con sus períodos de treinta años divididos
en dos de quince, ello es lo que podíamos prever. En la generación de
1920 -que recoge a los L2acidos de 1890 a 1920-, el segundo grupo (o
segunda generación de preferirse la medida de 15 años) corresponde a
autores nacidos entre 1906 y 1920. Son, exactamente, los de Elan. Es
la promoción que irrumpe detrás de modernistas y postmodernistas".
Los
poetas de este grupo se encauzan hacia una lírica interior, cerebral,
pero también se nota la decisiva influencia de los movimientos
sociales que se gestan en el país y en el mundo, especialmente las
dudas que plantean las consecuencias de la primera guerra mundial y el
período posterior.
Sacoto
Arias, de sensibilidad, de profundidades, de original asonancia
lírica. Velorio del albañil, poema dramático de alto contenido social,
es obra perdurable. La furiosa manzanera obtiene el premio nacional de
literatura en 1943.
Atanasio Viteri, alta voz lírica se distingue por su juego metafórico.
Ignacio Lasso, de poema introspectivo, desde su Escafandra, en
estrellas de alto valor poético y de perfecta y depurada técnica,
canta al dolor con estilo simbolista, "a mirar el mundo con ojos de
huérfano/ acurrucado en medio de los desconciertos". Desde las
revistas América v Elan, hace crítica literaria v de arte, prolueve la
cultura, con otros nombres sonoros en la lírica contempoánea del país.
Humberto Vacas Gómez, de voz intelectualizada y de cauces filosóficos.
Alejandro Carrión, poeta de voz depurada, brilla con luz propia,
intimista, de presagios.
Pedro
Jorge Vera hace versos comprometidos con Carteles para las paredes
hambrientas, para luego ir hacia los cauces de lo normal con su Nuevo
itinerario. Túnel iluminado es la gran obra lírica.
Aquella que perenniza su nombre.
DÁVILA ANDRADE, DE MADRUGADA A LOS TZANTZICOS
Irrumpe Madrugada con César Dávila Andrade ( 1919-1967), Eduardo
Ledesma (1.920), Alejandro Velasco (1920) , Tomás Panaleón (1920) ,
Enrique Noboa Arízaga (1921 ), Galo René Pérez 1923 ), Jorge Enrique
Adoum (1923 ), Hugo Salazar Tamariz 1923 ) , Edgar Ramírez Estrada
(1923 ), Cristóbal Garcés Larrea 1924), Rafael Díaz Icaza ( 1925),
Jacinto Cordero Espinosa 1925), Efraín Jara Idrovo (1926), Eugenio
Moreno Heredia 1926), Teodoro Vanegas Andrade (1926), Miguel Angel
Egas, Maruja Echeverría.
Luego
de su breve paso por Madrugada los poetas se disgregan e
independientemente crean obras de aliento en la poesía ecuatoriana. Ya
no es el tema romántico, ni la orfebrería parnasiana ni el canto
misterioso a exóticas latitudes y personajes extraños; hay un
denominador común hacia el hombre y sus problemas. Uno de ellos, César
Dávila Andrade, también narrador de gran valía, "cifra mayor de la
literatura americana", desaparece prematuramente. Sus libros de poesía
y relato, van desde la ternura hasta el esoterismo v el misterio
telúrico, hacia la liberación total del hombre v su destino. Basta
citar su Boletín y elegía de las mitas.
Aparecen posteriormente Umbral, Presencia, Club 7, Caminos, Galaxia,
Vigilia, Tzántzicos, con: Carlos Vicente A-ndrade (1915), Hugo
Albornoz Rojas (1919), Wilfrido Acosta Yépez (1923), Guillermo Ríos
Andrade (1924) , Francisco Tobar García (1928), Filoteo Samaniego
(1928), Manuel Zabala Ruiz ( 1928), Francisco Granizo Rivadeneira
(1928) , Gonzalo Pezantes (1928), Alfonso Barrera Valverde (1929),
Oswaldo Rivera Villavicencio (1930), Carlos Villasis Endara (1930),
Yolanda Medina Mena ( 1931) , Eduardo Villasis Meythaler (1932) ,
Ileana Espinel (1933 ), Félix Yépez (1933 ), Rafael Arias Michelena (
1934), Sergio Román ( 1934), David Ledesma Vásquez ( 1934(961) , Euler
Granda ( 1935), Atahualpa Martínez ( 1935), Leonardo Barriga López (
1936), Carlos Manuel Arízaga ( 1938), Ulises Estrella (1939) , Raúl
Armendáriz (1941), Ana María Iza (1941), Violeta Luna (1943), Rafael
Larrea ( 19441), Raúl Arias (1944 ), Franklin Barriga López (1945),
Rafael Herrera Gil, Simón Corral, Marcelo Robado, Antonio Ordóñez,
Marco Muñoz Velasco, Alfonso Murriagui.
Estos poetas integran agrupaciones más homogéneas que
las anteriores por su disciplina y capacidad de comunicación con el
pueblo, por su fluidez verbal, de metáforas e imágenes graves. Su
mensaje, en su mayoría antilírico, indudablemente va a popularizar la
poesía. Van a la fábrica, al sindicato, a la plaza pública, a la
comunidad campesina, a los centres educacionales. Sus integrantes.
junto con otros escritores y artistas, adoptan medidas radicales en
beneficio de la cultura: la renovación de la Casa de la Cultura en
1966, a la cual democratizan v la constitución de la Asociación de
Escritores y Artistas Jóvenes del Ecuador.
Al margen de asociaciones literarias aparecen César
Ayala Paredes ( 1923 ), Edgar Ramírez Estrada ( 1923 ), Carlos Carrera
(1926 ), José Félix Silva (1929 ), Norgrevi Matalla Golú (1929) ,
Mario Cobo Barona (1930), Miguel Donoso Pareja (1931), Horacio Hidrovo
Peñaherrera (1931), Carlos Eduardo Jaramillo (1932), Jorge Torres
Castillo (1933), Saranelly de Lamas (1933), Francisco Pérez Febres
Cordero (1934), Fernando Cazón Vera (1935), Ignacio Carvallo Castillo
(1937), Francisco Araújo Sánchez (1937), Rodrigo Pezantes Rodas
(1937), Diego Oquendo ( 1938), Rubén Astudillo (1938 ), Antonio
Preciado (1940), Marta Lizarzaburu (1944 ), Federico Ponce Cevallos
(1947), Carlos Lasso Cueva (1951), Mariana Cristina García ( 1951) , y
otros vates, representantes de la nueva poesía.
La generación poética, de Madrugada a los Tzantzicos,
comprendida entre 1920 y 1950, conoce de la necesidad inaplazable de
cambiar caducas estructuras por otras que propicien un mejor
desarrollo económico y social concordante con las necesidades
colectivas, de modo que el concepto de justicia tenga asidero en el
lenguaje común latinoamericano. La cibernética y el tecnicismo ayudan
a vivir mejor a quienes ostentan y mantienen los privilegios y
empeoran las condiciones de los humildes. De allí la insurgencia de
estos poetas, su expectativa porque cese el dolor y la miseria, para
que se propicie un mundo más justo e igualitario.
Bogotá, diciembre de 1980.
* Autor:
Leonardo Barriga López
En:
Crítica y Antología de la poesía Ecuatoriana,
Cuadernos culturales Andinos, Editora Guadalupe Ltda., Bogotá, 1981.
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