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En un día como hoy:

LITERATURA ECUATORIANA

DÁVILA ANDRADE

RESEÑA

Jorge Carrera Andrade

Carrrera Andrade-Poemario

César Dávila Andrade

D. Andrade-A respecto de

D. Andrade-Poemario

Jorge Enrique Adoum

Juan Bautista Aguirre

A una dama imaginaria

A una rosa

Jorge Icaza: Vida-Obras

Icaza - léxico popular ecuat.

Icaza - Prosa: Sed (1933)

Icaza - Prosa: Cachorros (1933)
 
 
 
 
 
 
 
 
 

JUAN BAUTISTA AGUIRRE (1725-1786)  

Los últimos años de este jesuita ecuatoriano, como los de tantos otros, transcurrieron en Italia, donde murió, como consecuencia de la  expulsión dictada en 1767. Mientras en sus tratados en prosa manifiesta el gusto por la expresión sencilla y racional, propia del neoclasicismo, en su poesía persiste el barroquismo hispánico.  Cultivó con soltura formas estróficas y temas variadísimos, incluso un impersonal erotismo teórico, cercano al rococó.

 

 

A una dama imaginaria

 

Qué linda cara que tienes,

válgate Dios por muchacha,

que si te miro, me rindes

y si me miras, me matas.

 

Esos tus hermosos ojos

son en ti, divina ingrata,

harpones cuando los flechas,

puñales cuando los clavas.

 

Esa tu boca traviesa,

brinda entre coral y nácar,

un veneno que da vida

y una dulzura que mata.

 

En ella las gracias viven;

novedad privilegiada,

que haya en tu boca hermosura

sin que haya en ella desgracia.

 

Primores y agrados hay

en tu talle y en tu cara

todo tu cuerpo es aliento,

y todo tu aliento es alma.

 

El licencioso cabello

airosamente declara,

que hay en lo negro hermosura,

y en lo desairado hay gala.

 

Arco de amor son tus cejas,

de cuyas flechas tiranas,

ni quien se defiende es cuerdo,

ni dichoso quien se escapa.

 

¡Qué desdeñosa te burlas!

y ¡qué traidora te ufanas,

a tantas fatigas firme,

y a tantas finezas falsa!

 

¡Qué mal imitas al cielo

pródigo contigo en gracias,

pues no sabes hacer una

cuando sabes tener tantas!         

 

 

A una rosa

           

En catre de esmeraldas nace altiva

la bella rosa, vanidad de Flora,

y cuanto en perlas le bebió a la aurora

cobra en rubís del sol la luz activa.

 

De nacarado incendio es llama viva

que al prado ilustra en fe de que la adora;

la luz la enciende, el sol sus hojas dora

con bello nácar de que al fin la priva.

 

Rosas, escarmentad: no presurosas

anheléis a este ardor, que si autoriza,

aniquila también el sol, ¡oh rosas!

 

Naced y vivid lentas; no en la prisa

os consumáis, floridas mariposas,

que es anhelar arder, buscar ceniza.

 

De púrpura vestida ha madrugado

con presunción de sol la rosa bella,

siendo solo una luz, purpúrea huella

del matutino pie de astro nevado.

 

Más y más se enrojece con cuidado

de brillar más que la encendió su estrella,

y esto la eclipsa, sin ser ya centella

que golfo de la luz inundó al prado.

 

¿No te bastaba, oh rosa, tu hermosura?

Pague eclipsada, pues, tu gentileza

el mendigarle al sol la llama pura;

 

y escarmienta la humana en tu belleza,

que si el nativo resplandor se apura,

la que luz deslumbró para en pavesa.      

 

en: http://www.poesia-castellana.com/ecuador/aguirre.html