este es el sitio del idioma español

inicio

literatura

música

gramática

traducciones

noticias

 el idioma español

correo

mercosur   

LITERATURA HISPANOAMERICANA

Literaturas hispánica e hispanoam.

1-   La lengua castellana

2-   Origen de la novela castellana

3-   Origen del teatro español

4-   La Edad Media

5-   La novela caballeresca

6-   El Siglo de Oro español

7-   La Mística y la Ascética

8-   Culteranismo y Conceptismo

9-   Los Cronistas de la Nueva España

10-  La novela pastoril, la histórica y la picaresca

11-  El teatro en el Siglo de Oro español

12-  El Neoclasicismo

 13-  El Prerromanticismo

14-  El Romanticismo

15-  El Posromanticismo

16-  El Costumbrismo, Naturalismo y Realismo

17-  La Generación del 98

18-  El Modernismo

19-  La Generación del 27

20-  El Ultraísmo

21-  El Neopopularismo

22-  El Superrealismo

23-  La Forma Intimoafectiva

Antología por autores

Escritores de A a C

Escritores de D a F

Escritores de G a I

Escritores de J a M

Escritores de N a Q

Escritores de R a Z

Antología hispanoam. por países

Argentina

Bolivia

Chile

Colombia

Costa Rica

Cuba

Ecuador

El Salvador

Guatemala

Honduras

México

Nicaragua

Panamá

Paraguay

Perú

Puerto Rico

República Dominicana

Uruguay

Venezuela

LITERATURAS HISPÁNICA E HISPANOAMERICANA

 

Antecedentes y periodos literarios de la literatura hispánica y su relación con la literatura hispanoamericana.

1-    La lengua castellana

Las primeras palabras castellanas provienen de las palabras latinas con leves modificaciones. El castellano se extendió al tiempo que Castilla ensanchó sus dominios.

  Antes del siglo III el castellano fue principalmente oral; a partir de éste, se empleó en libros y traducciones como lenguaje literario, naciendo así la primera prosa española.

  Durante los siguientes doscientos años siguió evolucionando y perfeccionándose. Un avance importante consistió en que la fonética empezó a sujetarse a reglas uniformes.

  Para el siglo XV, que se dedicó al estudio de la Antigüedad, en especial Roma, el castellano sufrió el influjo del latín que se manifestó sobre todo en el léxico y en la sintaxis. Paralelamente se sintió interés por el lenguaje popular.

  En el siglo XVI la lengua castellana alcanzó el ápice de desarrollo y belleza. En el siguiente siglo, adquirió plena madurez. En este período la producción literaria de España abarca todos los campos de la literatura y pensamiento. Se cultiva especialmente el teatro, la novela y la poesía.

  En 1713 se fundó la Real Academia Española.

  En la primera mitad del siglo XIX estuvo dominada por el movimiento literario del Romanticismo. Los escritores se entregaron de lleno a la imaginación, al sentimiento, hasta el grado de la exasperación. Poco a poco fue transformándose en un movimiento literario más objetivo, realista y naturalista.

  La enorme cantidad de literatura escrita en castellano se ha mantenido gracias a las facilidades que ahora se tiene para editar libros. La lengua castellana adquiere nuevos aspectos con la aportación vigorosa, fresca y multiforme de los autores hispanoamericanos actuales.

2-   Origen de la novela castellana

Los gérmenes de la Novela Castellana se encuentran ante todo en apólogos (fábulas) y cuentos de procedencia clásica, especialmente, oriental.

  Una colección de ellos, compuesta en árabe y traducida al latín, se titula Disciplina clericalis y se debe al judío converso Pedro Alfonso (1062-1140). Pero hay tres más importantes e influyentes, oriundas de la India y llegadas a España a través de las traducciones árabes: Calila et Dimna, Sendebar, y Barlaam y Josafat.

3-   Origen del teatro español

El Teatro en España nace y se desarrolla al margen del culto religioso dirigido hacia los fieles con una intención didáctica de la fe cristiana.

  Comienza en el siglo IX dentro de los templos cristianos, durante las grandes solemnidades de la Navidad y Pascua. Son declamados en latín vulgar y representados por clérigos y estudiantes de los seminarios.

  En el siglo XII estas representaciones son hechas en los atrios de las iglesias o en los claustros contiguos a los templos teniendo el nombre de ‘juegos escolares’. Aunque comienzan diferenciándose poco de las formas anteriores, van ampliando sus temas con glosas de textos bíblicos y vidas y milagros de santos.

  En el siglo XIII, debido a la fundación de las Universidades y al desarrollo de las lenguas romances, el Teatro Religioso en lengua vulgar toma incremento enorme y los argumentos ya no se reducen a los temas de Navidad y Pascua, sino que se amplían a todos los pasajes de la Biblia o de los Evangelios. A estas representaciones religiosas de Edad Media, comunes en toda Europa Cristiana, se les llamó: Autos, en España; Misterios, en Francia; Miracleplays, en Inglaterra; y Sacri Representazioni, en Italia.

  En España se conserva un pequeño fragmento de el Auto de los Reyes Magos, que permite asegurar que tales manifestaciones artísticas disponían de muy pobres recursos escénicos. También se encuentra, del siglo XV, Diálogo entre el viejo y el amor, de Rodrigo de Cota.

  El Teatro Profano creció en un principio a lado del Teatro Religioso, representado como éste: por clérigos y legos, dentro y fuera de los templos. Pero multitud de leyes y prevenciones gubernativas o eclesiásticas censuraron estos juegos de escarnio, condenando su representación en la iglesia por juzgarlos deshonestos, irreverentes y sacrílegos. Por lo que, al concluir el siglo XVI, han salido definitivamente del recinto eclesiástico a los atrios y a las calles.

  Ya fuera de los templos, los juglares, que usan de su personal capacidad para imitar diversas voces, impresionar con gestos o actitudes, entretener y divertir al público que los rodea con monólogos o diálogos ingenuos, están poniendo las bases del arte dramático y perfilando los bocetos de los actores teatrales que en el siglo XVII harán vivir las escenas del teatro español.

4-   La Edad Media

Entre las primeras manifestaciones del castellano literario, en el siglo XI, se encuentran las Jarchas, versos compuestos en castellano de los mozárabes (españoles sometidos a los musulmanes), en poemas árabes y hebreos. En este siglo, los poetas utilizan sobre todo el gallego y experimentan influencia provenzal.

  El Mester (<<oficio>>) de Clerecía, o poesía culta, utiliza una estrofa de cuatro versos de catorce sílabas, o alejandrinos, con una sola rima consonante, y expone asuntos religiosos o clásicos con el fin de divulgarlos entre el pueblo. En cambio, el de Juglaría, más lírico que didáctico, es de tono popular y festivo

  En la segunda mitad del siglo XIII, Alfonso X ‘el Sabio’, lleva a cabo una enorme labor cultural con la ayuda de la escuela de traductores de Toledo.

  La prosa en el siglo XV, obedece a la orientación que la cultura adquiere en la Europa Occidental. Por consiguiente, se encuentran obras didácticas, humanísticas, satíricas, sentimentales, novelescas e históricas. En este tiempo se traduce la Eneida y la Divina Comedia. Por lo mismo, se va incorporando poco a poco la influencia italiana en la poesía que, con el apoyo de los reyes, se hace cortesana y culta. También se pone de moda los Cancioneros, que son colecciones de poemas de distintos autores, que toman el nombre de quien los reunió, como el Cancionero de Baena.

  El Romancero, es una colección de romances, compuestos en versos de ocho sílabas con rima asonante. Constituyen una producción típicamente española, que no se encuentra en las otras literaturas europeas. Se derivan de algunos episodios de los Cantares de Gesta, transmitidos de modo oral. Suelen distinguirse en viejos y artísticos. Los primeros, anónimos y anteriores al siglo XIV, se clasifican en históricos -de asunto tradicional español-, de tema francés, novelescos, líricos y, fronterizos -sobre las últimas luchas de la Reconquista-. Los artísticos se deben a poetas cultos que los componen desde el siglo XVII, con mayor brillantez, pero con menos espontaneidad y sabor popular. Ejemplo de ellos son los de Góngora, Quevedo, Lope de Vega, entre otros.

En España, como en los demás países europeos, la Poesía Épica se presenta como un género importante de la Literatura Medieval. Su expresión más típica se encuentra en los Cantares de Gesta, de los cuales se conservan sólo el Cantar de Mío Cid y un fragmento del Cantar de Roncesvalles, aunque hubo otros como el Rey Rodrigo o la pérdida de España, la leyenda de Fernán González o la independencia de Castilla, el Cerco de Zamora y el de Los siete infantes de Lara.

Sobre Teatro Medieval sólo se conserva el Auto de los Reyes Magos y Diálogo entre el viejo y el amor, de Rodrigo de Cota. Por otro lado, también se representaba las Danzas de la Muerte, en que ésta, en forma de esqueleto, obliga a bailar a los seres humanos la danza macabra y les recuerda el fin que les espera.

El los Libros de Caballerías, cuyo protagonista realiza hazañas por amor o por honor, se encuentra el Amadís de Gaula. La divulgación de éstas novelas tienen mucho éxito a fines de la Edad Media al punto que Cervantes escribe contra ellas el Don Quijote de la Mancha.

La Novela Sentimental se desarrolla a finales del siglo XV, la trama es sobre las penurias que sufren los protagonistas por el desdén de la amada. La novela Bizantina es derivada de la anterior.

La Novela Pastoril, importada de Italia, retrata como la Caballeresca, un mundo inexistente, de origen clásico. Los pastores y pastoras hablan de sus amores, se desdeñan, se enamoran, hablan de sus rebaños, etc., de modo ficticio y artificial.

5-   La novela caballeresca

La Literatura Caballeresca fue prolongación de la épica de los pueblos germanos, escandinavos, anglosajones y nórdicos. Los Cantares de Gesta, relacionados con las empresas de Carlomagno, Sigfrido y Bernardo, engendraron las novelas fantásticas en las que caballeros de origen aristocrático realizan hazañas fabulosas luchando contra gigantes, magos, brujos, o ayudados por ellos en defensa del honor propio o ajeno, al servicio de su rey o de su dama, desinteresada y heroicamente y alejados de toda preocupación vital. El Caballero Cifar, escrito en el siglo XIV, probablemente sea la primera novela española de Caballería.

   El Amadís de Gaula -cuya edición más antigua es de 1508-, por su contenido, es una creación artificial que pudo aparecer en cualquier país, ya que se desarrolla en un mundo fantástico por completo. Su autor, cuya identidad se ignora, debió tener bastantes conocimientos de la Literatura Caballeresca de Inglaterra, de la que derivan no sólo la geografía de la novela, sino también los nombres de los personajes.

  La influencia de Dante Alighieri y Petrarca se deja sentir en toda Europa desde la última década del siglo XIV, pero es creciente y vigorosa en España durante todo el siglo XV. Entre sus características está la tendencia a conocer, admirar, traducir e imitar lo clásico grecorromano (humanismo), la afición a expresar el amor en forma deliciosa e idealista como lo expresaron estos poetas, en especial éste último (Petrarquismo); el empeño de escribir obras de carácter alegórico en que sigue más o menos de cerca la trama de la Divina Comedia (tendencia alegoricodantesca).

  Entre los principales poetas de este siglo figuran: Enrique Villena, Juan de Mena y Jorge Manrique.

6-   El Siglo de Oro español

Las relaciones políticas, guerreras, religiosas y literarias que existieron entre Italia y España desde la mitad del siglo XV, hicieron que existiera una especie de sincretismo cultural entre estos dos países. Las obras literarias españolas de mayor relieve se editaban o traducían en Italia. Así lo fueron el Amadís de Gaula, La Celestina, Cárcel de Amor, composiciones poéticas de Jorge Manrique, del Marqués de Santillana y producciones populares como romances, villancicos, etc. Otro tanto sucedía en España con obras italianas. Entre ellas, de Torcuato Tasso, Jerusalén Libertada. Los escritores del momentos que más se destacan en este período son Garcilaso de la Vega y Juan Boscán Almogáver.

  Se le llama Siglo de Oro español a los cien años que comprende la segunda mitad del XVI y la primera del XVII. España estuvo gobernada en ese lapso por los Felipes, II, III y IV; el primero de ellos, hijo y sucesor del Emperador Carlos V de Alemania y primero de su nombre en España, por abdicación de éste, en 1556 tomó posesión del trono. El último mencionado, nieto de Felipe II, murió en 1665.

  Durante la centuria anterior de ésta, España había alcanzado su mayor unidad y extensión territorial. Por herencias, conquistas, convenios diplomáticos o matrimonios reales, llegaron a estar sometidas al cetro de Carlos V, Nápoles y Sicilia; Flandes, Alemania, Hungría y Portugal, aparte de las nuevas y ricas tierras de América. Pues bien, a los Felipes les tocó perder una a una todas las tierras europeas. Esto ocasionó graves problemas, religiosos, políticos, internos e internacionales.

  Durante la primera parte del Siglo de Oro, bajo Felipe II, monarca sobrio y religioso, florecen los autores místicos como Fray Luis de León y Santa Teresa de Jesús. El Renacimiento se nacionalizó con gran influencia italiana. La poesía se dividió en dos escuelas: la Salamantina (Fray Luis de León) y la Sevillana (Fernando de Herrera).

  La escuela Salamantina, entre sus características se encuentra que es concisa en el lenguaje, llana en la expresión, realista en el pensamiento; prefiere la estrofa corta y obtiene con ella muy delicados efectos, la naturalidad y la sencillez lo acompañan siempre, de lo cual deriva la espontánea elegancia de su producción. La escuela Sevillana, en cambio, es grandilocuente, busca la forma y la pule de modo extremado, su obra es más de meditación que de sentimiento, más de documentación que de observación de la naturaleza y de la vida; prefiere la estrofa larga y la composición extensa y usa con exceso adjetivos y adornos recargados. Esta forma sirvió de base inmediata y de puente necesario para enlazar con las formas italianizantes, los movimientos poéticos que en el mismo siglo XVII se produjeron con los nombres de Conceptismo y Culteranismo.

7-   La Mística y la Ascética

Durante el reinado de Felipe II, que abarca los años de 1557 a 1597, la Literatura Religiosa en España tuvo su mayor auge. La religiosidad del monarca, el espíritu de la Contrarreforma y las costumbres de la época fueron parte en la extraordinaria importancia que ésta alcanzó.

  La Literatura Religiosa es muy vasta, pues incluye:

1. La Apologética, la cual presenta argumentos en pro de la religión,

2. La Ascética, que tiende a inculcar los preceptos de la moral,

3. La Piadosa, que entona himnos, oraciones o plegarias, y

4. La Mística, que procura el conocimiento de Dios dentro del propio espíritu, por medio de la contemplación y la meditación.

   La producción de los místicos del siglo XVI es de gran importancia, principalmente para el crecimiento y robustez del idioma. Las figuras de mayor relieve en tal género son los carmelitas San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, el agustino Fray Luis de León y el dominico Fray Luis de Granada.

8-   Culteranismo y Conceptismo

Con el Barroco, la literatura perdió la serenidad que caracterizaba al Renacimiento haciéndose artificiosa, ornamental y muy realista en unos casos o muy idealizada en otros. En este período hubo dos grandes tendencias: el Culteranismo y el Conceptismo.

  El Culteranismo tuvo su máxima expresión en la poesía. Buscó crear un mundo de belleza absoluta y empleó para ello una serie de recursos especiales que oscurecieron muchas veces lo que se proponía decir. Representantes de este movimiento son Luis de Góngora y Argote y Sor Juana Inés de la Cruz. En los diferentes países de Europa se presentaron, al concluir el siglo XVI e iniciarse el XVII, fenómenos análogos a éste como el Merinismo, en Italia y Alemania, el Preciosismo en Francia y, el Enfuísmo en Inglaterra.

  A poco iniciado el Culteranismo en España, surge un movimiento en cierta forma contradictorio, llamado Conceptismo.

  El Conceptismo debió su nombre a la asociación ingeniosa de ideas o palabras, es decir, conceptos, no para crear un mundo, sino para manifestar ideas, aún a costa de alterar el orden normal de la frase recurriendo a significados caprichosos. El Conceptismo tuvo su principal medio de expresión la prosa. El autor representativo de esta corriente es Francisco de Quevedo y Villegas.

  Paralelamente a estos dos movimientos, muchos autores siguieron fieles a la tendencia renacentista por su serenidad formal de expresión, que no consideraban contraria a temas típicamente barrocos como el pensamiento de la muerte, el desengaño o la brevedad de la vida humana.

9-   Los Cronistas de la Nueva España

Al iniciarse el siglo XVI, las tierras descubiertas (Cristóbal Colón, 1492, Cuba y Santo Domingo; Juan Cabot, 1497, Terranova; Alonso de Ojeda, 1499, Ecuador; Vicente Yáñez Pinzón, 1500, Río de las Amazonas; Juan Ponce de León, 1512 La Florida; Vasco Núñez de Balboa, 1518, El Océano Pacífico; y Francisco Pizarro, 1525, El Perú), pasan a la categoría de tierras conquistadas. Descubridores y conquistadores narran sus hazañas, por alcanzar renombre o, simplemente, para conservar el recuerdo de cosas vistas y hazañas realizadas. Posteriormente, los frailes llegan para mediar la sed de oro y la afiliación de los indios a la fe católica, relatando las costumbres, creencias, ritos, los medios y resultados de dicha evangelización.

  Desde un punto de vista literario, las crónicas escritas por hombres que vivieron los hechos que narran y a los que no animó propósito literario propiamente dicho, muestran el castellano del siglo XVI. Entre ellos se encuentran Bernal Díaz del Castillo, Hernán Cortés, Motolinía y Fray Bernardino de Sahagún.

10-  La novela pastoril, la histórica y la picaresca

  La Novela Pastoril es de origen italiano como la Sentimental. Al mediar el año de 1558 apareció la primera Novela Pastoril española: La Diana, escrita por Jorge Montemayor. El asunto de esta novela es artificioso, insincero y sin vigor en la forma ni viveza en la descripción; pero es valiosa, a pesar de ello, por la tersura de su prosa y por ser la primera de su género producida en España. Posteriormente, por el éxito obtenido, surgió La Diana enamorada de Gaspár Gil Polo. De este género, Lope de Vega escribió La Arcadia y, Miguel de Cervantes compuso La Galatea.

  La Novela Histórica es un género en que se aprovecha elementos de la historia y de la leyenda, con fines moralistas, satíricos o simplemente de pasatiempo. Los elementos legendarios e históricos relacionados con las guerras de moros y cristianos constituyeron muy valiosos recursos en los siglos XVI y XVII.

  La Novela Picaresca es el género más español, fecundo y vigoroso de los anteriores. Se caracteriza por el realismo de los tipos que en ella se mueven, el ambiente social en que se desarrollan las aventuras que refiere, la ironía de que satura las situaciones y personajes que pinta y por la forma desaliñada y auténtica del lenguaje que en ella se habla.

  La Picaresca baja en línea directa de La Celestina, El Corbacho, y El Libro de Buen Amor. Es regularmente autobiográfica, como se necesita para que el autor pueda expresar las interioridades del pensamiento y de la emoción del personaje principal. Por la extracción social del protagonista, y el ser ‘una apología negativa y humorística del hambre’, es la Picaresca el polo opuesto de la Caballeresca que es aristocrática, artificiosa y del todo irreal.

  La primera Novela Picaresca conocida es El Lazarillo de Tormes; a ésta siguen: El Pícaro Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán; La Vida del escudero Marcos de Obregón, de Vicente Martínez Espinel; El diablo Cojuelo, de Luis Vélez de Guevara y, La Vida del Buscón llamado Don Pablos, Ejemplo de Vagabundos y espejos de Tacaños, de Quevedo.

11-  El teatro en el Siglo de Oro español

Juan de la Cueva, en la mitad del siglo XVI, introduce dos elementos de gran importancia para el auge de esta producción artística: la ética popular, que dio origen a las comedias de carácter histórico nacional y la libertad de componer obras dramáticas teniendo en cuenta el gusto del público. Lope de Vega y Tirso de Molina llevaron a su plena realización estas características. Por otro lado, en México, se destaca la producción de Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza.

  Las representaciones teatrales de Lope, Tirso, Alarcón y Calderón de la Barca, se efectuaban en sitios abiertos, plazas o corrales fijos. Comenzaban por las dos de la tarde y duraban hasta el anochecer. No había por lo común asientos, y los espectadores permanecían de pie toda la representación, por lo que eran llamados la infantería, y por asistir armados con legumbres y otros proyectiles que disparaban contra autores y actores cuando la representación no era de su agrado, se les llamaba la mosquetería. La nobleza ocupaba los balcones y ventanas de las casas que rodeaban la plaza o daban al corral, y las damas asistían al espectáculo con la cara cubierta con mascarillas o tras de las celosías.

  La función comenzaba con la ejecución en guitarra de una pieza popular; en seguida se cantaban canciones acompañadas con diversos instrumentos. Venía luego, la loa, especie de explicación de los méritos de la obra y síntesis de su argumento. Principiaba la comedia u obra principal, y en los entreactos se ejecutaba bailes o se representaban entremeses.

  El escenario era un simple tablado y la decoración una cortina. Los cambios de escena eran anunciados por uno de los actores que dirigiéndose al público decía: estamos en el palacio; ahora estamos en la calle o en la iglesia. La imaginación del espectador hacía lo demás.

  Las representaciones de los Autos Sacramentales eran en la plaza pública, en los días de fiesta religiosa, particularmente en la del Corpus donde asistía el rey, la nobleza y gente de todas condiciones.

12-  El Neoclasicismo

Al principiar el siglo XVIII, por la muerte sin sucesión de Carlos II, ‘El Hechizado’, hijo de Felipe IV, ocupó el trono español el primer borbón, Felipe V, nieto de este último y de Luis XIV de Francia. Este período de gobierno abarca de 1661 a 1715.

  En todas las artes se manifiesta, principalmente en Francia, una tendencia hacia las fuentes grecorromanas. La influencia francesa se proyecta en toda Europa y, en España, se intensifica tanto en la política como en el pensamiento y en la vida. Las costumbres, modas y aficiones artísticas se afrancesan. Se imita pobremente los modelos neoclásicos importados y el mundo intelectual español se revuelve contra lo popular y castizo. Por ende se prohiben las representaciones de Lope y Calderón así como de los Autos Sacramentales por ofensa al arte y a la religión.

  En cambio, los filósofos y dramaturgos franceses como Voltaire, Montesquieu, Rousseau y Diderot, son leídos, traducidos y admirados en Europa. El espíritu crítico de éstos se infiltra en el mundo entero y prepara grandes acontecimientos sociales y políticos que habrán de culminar con la Revolución Francesa (1780), la Era Napoleónica (1799), y la Independencia política de los pueblos de América (1810).

  La producción de la lírica española, se reduce a composiciones de tipo clásico: églogas, anacreónticas y apólogos; en la dramática sólo se cultiva la tragedia a la manera francesa, ceñida celosamente a las tres unidades clásicas de tiempo, lugar y acción; en la prosa, la tendencia razonadora era abundante en prosaísmo por el afán de alejarla del Culteranismo y Conceptismo. La excesiva mesura y los estrechos cánones a que se somete la poesía durante ese período, ahogaron la fantasía y el ingenio personal de escritores y poetas; no obstante, algunas personalidades sobresalieron cono Ignacio Luzán y Fray Benito Jerónimo Feijoó; entre los autores de tragedias neoclásicas, Nicolás Fernández de Moratín; y en fábula, Tomás de Iriarte y Félix María de Samaniego.

 13-  El Prerromanticismo

Después de los clásicos, de gusto francés, de la primera mitad del siglo XVIII, se encuentra en España valiosas muestras de transición que, sin dejar de ser clásicas, revelan ya indudablemente caracteres de iniciación romántica. Éstos se preocuparon de dar rienda suelta a su imaginación para expresar los sentimientos y pensamientos que despertaba en ellos la naturaleza, la patria, lo exótico, lo sombrío y lo sentimental. Quintana y Larra se encuentra entre los principales.

 14-  El Romanticismo

El Romanticismo es una reacción contra el Clasicismo, caracterizada por el predominio del sentimiento y la sensibilidad contra la lógica, el instintivo horror a los preceptos, la rebeldía contra todo lo que signifique limitación de la personalidad, visible contraste entre "el yo" (lo subjetivo), y "el mundo circundante" (lo objetivo); el amor libre por la naturaleza, culto por lo heroico, audaz o galante, y exaltación en fin, de las pasiones, la soledad, el dolor y la muerte. Los poetas, en especial, cultivaron la exaltación de la imaginación, los sentimientos y las emociones, expresados con gran libertad métrica y con estilo lleno de color, sonoro y apasionado.

  Este movimiento se inicia en Alemania con Goethe y, en Inglaterra con Lord Byron. En Francia nace con Chateaubriand, Lamartine y Sant Pierre y llega a su culminación con Víctor Hugo. En España se encuentra José de Espronceda y José Zorilla.

15-  El Posromanticismo

El mundo poético en el último tercio del siglo XIX se encamina rápidamente al Realismo, rumbo de reacción contra su precedente el Romanticismo.

  En el teatro, al limitar lo excesivo de la forma romántica en el drama legendario o histórico, va en camino del drama social, que pinta las costumbres y el ambiente de la época.

  En lírica, algunos como Gustavo Adolfo Bécquer producen obra de romanticismo realista.

16-  El Costumbrismo, Naturalismo y Realismo

Al mediar el siglo XIX se inicia en España la escuela del Costumbrismo, que, como su nombre lo indica, trata de costumbres, paisajes y tipos españoles un tanto exagerados o borrosos, nunca preciso ni fuertes. Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero), Pedro Antonio de Alarcón, Juan Valera, Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán, son representantes de este movimiento.

  En México, por el amparo de las leyes expedidas por las Cortes de Cádiz sobre la libertad de prensa en 1812, nace el periódico moderno, por ejemplo El Pensador Mexicano fundado por Joaquín Fernández de Lizardi.

  La vida política de México de 1821 a 1867 se desenvuelve en forma trágica. El país busca su autonomía. Derrocado el gobierno español, la Junta Provisional Gubernativa es la encargada de guiar los primeros pasos del naciente régimen. El Congreso se declara como Imperio. En el mismo año se proclama la República, la que sucesivamente es central y federal. Esto ocasiona pronunciamientos y sublevaciones hasta 1847, en que la invasión norteamericana hace que se suspenda la lucha civil. Pasada la guerra extranjera, la dictadura conservadora continúa dueña del poder hasta 1855 que se efectúa la revolución de Ayutla.

  El partido reformista liberal, que ha promulgado la Constitución del 57, se enfrenta a la intervención francesa, tras la que se parapetan los conservadores teniendo como desenlace el Cerro de las Campanas.

  Pues bien, la Literatura Mexicana de todo este período, refleja el estado político. La narración de acontecimientos contemporáneos hecha por quienes la presenciaron o participaron en ellos de modo directo, y la literatura política, son los únicos géneros que en prosa se cultivan; los demás apenas se producen.

  En los primeros decenios de este lapso, el Romanticismo hace su aparición en la lírica y en el teatro; pero no como un movimiento de importación y allegadizo, sino nacido de la entraña del momento social que se vivía. Los poetas que en política militaban al lado de los conservadores, eran en literatura clásicos; los partidarios de la reforma, tendencia política que significaba libertad y renovación, fueron románticos. De este período destaca Ignacio Ramírez ‘El Nigromante’, y Guillermo Prieto.

  Triunfante el partido liberal y establecido definitivamente el gobierno republicano en 1867, el Romanticismo se va transformando en Realismo que prevalece hasta los ochentas, en que bajo la influencia del pensamiento francés, va originando lo que se llama Modernismo. En este lapso existen autores como Ignacio Manuel Altamirano, Justo Sierra, Juan de Dios Peza, Manuel Payno y Vicente Riva Palacio provenientes de la Academia de Letrán.

 17-  La Generación del 98

Cuando el siglo XIX se acerca a su fin, la Literatura Española pasa por una crisis. El Realismo y Naturalismo del período inmediato ha llegado al prosaísmo creando un espíritu utilitario que ahoga a la poesía. Algunos escritores de los años finales del último decenio se muestran inconformes con el ambiente político, social y artístico; contra ese ambiente y ese espíritu, surge el movimiento literario llamado Modernismo. Se le llama generación al conjunto de escritores de edad similar, cuya obra ofrece caracteres comunes.

  La pérdida de las colonias españolas (1898) agrupó a autores que trataron de hallar remedio al desastre nacional, la gran preocupación sociológica que aspira a un cambio radical de rumbos de pensar, en el sentir, en la política, en la ética y en el arte. La generación de escritores y pensadores de ese momento en España es conocida con el nombre de Generación del 98, de la cual son Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Antonio Machado y Ramón del Valle-Inclán.

18-  El Modernismo

Este movimiento se inició tanto en España -llamada Generación del 98-, como en América y en otros países de Europa, como Francia Alemania, Inglaterra e Italia.

  El Modernismo fue un movimiento poético, que incluyó la prosa y el teatro, teniendo por fin cultivar el arte por el arte. Se distinguió por la abundancia de elementos subjetivos, propios de la manera personal de pensar y sentir, el sensualismo, el exotismo, etc. Rechaza por sistema "la frase hecha" y se aplica a la búsqueda de un estilo personal, en el que cada autor da a las palabras, añadido un significado general de las mismas, el valor emotivo, estético, particularísmo del poeta y destinado a ser comprendido o adivinado por selectas minorías.

  En la búsqueda de matices delicados, se relaciona este movimiento con el simbolista, cuyo poeta representativo en Francia fue Paul Verlaine. Otro simbolista francés, Charles Baudelaire fue seguido por los modernistas en el empleo de múltiples correspondencias entre colores, sonidos y sensaciones táctiles.

  En la poesía modernista los poemas son breves e intensos, el tema es raro o misterioso y la forma llena de novedad; en tales poemas se percibe gran melancolía, un anhelo hacia lo vago, lo musical y lo intencionadamente impreciso; abundan muestras de la imaginación sobrenaturalizada y singulares correspondencias entre las más diversas sensaciones, en particular entre las visuales y auditivas.

  En América, lo mismo que en España, esta tendencia tuvo seguidores de valía personal que con sus obras las robustecen y abrillantan; otros, en cambio, sólo cultivaron lo que la escuela tiene de artificioso, caprichoso o confuso, y dieron pábulo a enconada crítica.

  En México, como precursores de los modernistas se consideran Salvador Díaz Mirón y Manuel Gutiérrez Nájera. Modernistas son José Asunción Silva (Colombia), Rubén Darío (Nicaragua), José Santos Chocano (Perú), Leopoldo Lugones (Argentina), Amado Nervo, Luis G. Urbina, Ramón López Velarde (México) y Juan Ramón Jiménez (España).

19-  La Generación del 27

Antes de la Guerra Civil española (1936-1939), sobresalió la poesía de los posmodernistas y la de los miembros de la Generación del 27. Algunos de sus representantes son Pedro Salinas. Jorge Guillén, Gerardo Diego, entre otros. Éstos buscaron la poesía pura, libre de emociones. La tendencia posterior fue hacia la expresión del subconsciente, también conocido como Surrealismo.

  La poesía posterior a la Guerra Civil española, aunque muestra la influencia de la Generación del 27 en bastantes casos, tiene una expresión distinta, sobria, sincera, que se orienta hacia temas personales, o más amplios, como lo social y lo religioso.

20-  El Ultraísmo

El Ultraísmo aparece al término de la Primera Guerra Mundial y consiste en introducir en la poesía, asuntos relacionados con el perfeccionamiento industrial: el automóvil, el avión, el deporte, la electricidad, la ametralladora, el autobús, etc., haciendo a un lado los viejos temas sentimentales. Esta tendencia tuvo corta duración. Gerardo Diego escribió con matiz ultraísta en algún tiempo.

21-  El Neopopularismo

El Neopopularismo evade el mundo Ultraísta, mecánico y complicado, para volver a las formas populares, infantiles y unir tendencias en cierto modo clásicas, con otras de muy fina tradición popular. Su representante principal es Federico García Lorca. El fondo de los poemas de Lorca es sentimental pero sus metáforas están llenas de audacia y en gran parte de su poesía se marca la iniciación del rumbo hacia el Superrealismo.

22-  El Superrealismo

Tiene su origen en la valoración del mundo subconsciente. Se busca dar una versión literaria sin limitación alguna racional o preceptiva. Este anhelo de libertad aparece ya en los Románticos, pero los Superrealistas lo llevan a la exageración. Se puede ver matices de superrealismo en Rafael Alberti y, en su inicio, a Juan Ramón Jiménez.

23-  La Forma Intimoafectiva

Entre los años de 1930 a 1950 aparece esta forma de poesía reducida a la sutil expresión de lo íntimo, de lo sentimental, con el mínimo gesto preciso. Se considera este movimiento como una manifestación de ‘poesía pura’ o ‘poesía esencial’. Uno de los más representativos de esta tendencia en España es Pedro Salinas.

 

Untitled