|
VIOLETA PARRA
Las Décimas
de Violeta Parra :
Del Yo Individual a lo Universal *
El yo
lírico que se plasma en las Décimas trasunta un conjunto de experiencias
universales en un estilo narrativo que, desde la lectura ingenua a la
especializada, es inmediatamente reconocido como universal.
.....
.....
En la antigüedad clásica los poetas sellaban su pacto con la verdad
encomendándose a la Musa; Violeta Parra, en cambio, inicia sus Décimas
invocando la "fuerza de un gallo castizo" que puede "asombrar hasta el
diablo con muchas bellas razones." ¿Acaso los sobresaltos que las penas
del alma le ocasionan al pensamiento oficial?
.... El yo poético subraya su propósito de veracidad cuando asegura que
nada se lo impedirá:
A Dios pongo por testigo
que no me deje mentir,
no me hace falta salir
un metro fuera' e la casa
pa´ver lo que aquí nos pasa
y el dolor que es el vivir. (36)
.....
Esta cita junto a los versos anteriores tienen un carácter declarativo que
impacta con una fuerza y belleza equivalentes a las de la naturaleza
cuando se destata una tormenta. La declaración coloca al lector en un
estado de ánimo especial, deberá prepararse para que lo que narre la poeta
lo afecte, pero -para que se convierta en experiencia humana- necesitará
de altura de miras y conciencia de historia. ¿A qué historia se refiere? A
la de Violeta Parra, vivida en la vulnerabilidad, lo que es, también, la
experiencia de muchas otras mujeres.
..... El gallo castizo, como emblema de lucha y de entrega a una causa,
está presente en la cultura popular desde los orígenes de América Hispana,
cuando se enraizó como símbolo de libertad. Con esta imagen, la poeta nos
asegura que su historia trascenderá los límites de su persona, familia y
amigos. Sus Décimas versarán también sobre un pueblo, tal como Gabriel
García Márquez lo sugiere con la imagen del gallo en El coronel no
tiene quien le escriba. En este relato, el hijo es asesinado mientras
lo prepara para la pelea más importante de la temporada, acontecimiento
que lleva toda la carga simbólica de la libertad, la misma causa a que se
habían consagrado sus amigos y finalmente, el coronel, su padre.
..... La décima como género lírico híbrido llega al Nuevo Mundo en el
período colonial. Se deriva de la poesía culta de los siglos de Oro y del
zéjel moro y judío del sur de España; su carácter reflexivo permite la
expresión de lo íntimo. Violeta Parra la elige para cantar su vida, la que
describe como un jardín abonado con fe y esperanza. En estos versos, el
lector percibe que debe hurgar y cavar profundo hasta encontrar el
verdadero sentido de esa realidad, que es la de nuestra tierra.
..... Desde el comienzo, Violeta Parra vincula su experiencia con lo
auténtico: el agua cristalina y los frutos maduros. Al igual que Gabriela
Mistral en "Elogio de las Materias", Violeta Parra muestra al agua como
algo maravilloso y vivo. Para Mistral, es un espejo "que corre con los
semblantes del paisaje" de todo lo creado. Ella y Violeta Parra subrayan
un paraíso ya perdido. La autora de las Décimas lo hace con comparaciones
que señalan la precariedad de lo fabricado por el hombre:
lo que fue vino, hoy es tinta;
lo que fue piel hoy es paño;
lo que fue cierto, hoy engaño
...................................................
lo que miran por seno
no es nada más que nilón.
Pregunto con emoción:
¿Quien trajo tanto veneno? (35)
.....
El ubi sunt coloquial de Parra marginaliza los centros culturales;
lo que Jorge Manrique expresa en el verso "¿qué se ficieron los Infantes
de Aragón," ella lo hace con las montañas y el agua de los ríos.
..... La identidad que Violeta Parra construye como autora, voz poética y
protagonista intenta crear una verosimilitud realista, sobre todo cuando
la voz en primera persona enuncia un pacto autobiográfico con la verdad de
lo narrado: autor, narrador y protagonista quieren hacerse uno. Para
hacerlo, la voz en primera persona se desdobla en una tercera, se
transforma en un yo, para nuevamente regresar a una voz impersonal. Esto
sucede principalmente cuando Violeta Parra se traslada a su niñez y
juventud, pero cambia a un yo en el presente, porque la descripción de una
vida no puede presentarse simplemente como imagen de vida, ya que se vive,
día a día. La exigencia emocional del yo lírico al enfrentar pasado y
presente juntos, cuando compone el pasado, es tremenda y la obliga a
constituirse no en una voz que observa objetivamente, sino desde la
perspectiva de sus pasiones, contradicciones y complejidades. El hecho de
que no exprese dudas y fabule libremente no es un asunto que pueda ser
objeto de cuestionamiento, porque es un yo omnisciente que elige aquello
que la marcó y la seguirá marcando. La reflexión posterior a la
experiencia sensorial y espiritual le entregará comprensión, entendimiento
y conocimiento de sí misma. Al narrar su vida, la voz autorial de Violeta
Parra, poeta y protagonista, está satisfaciendo una necesidad de su propia
naturaleza: expresar la verdad a través de su propia verdad.
..... Las imágenes que cultiva Violeta Parra en las Décimas se convierten
en metáforas de la mujer heterosexual de todos los tiempos y espacios.
Como diría James Olney (estudioso del género autobiográfico), la autora
crea una imagen de sí misma capaz de imponer orden al caos personal y, a
diferencia de lo que observa Soledad Loaeza sobre este género, los hilos
de sus ideas y sentimientos no se trenzan con los aires de su tiempo y de
su medio para atrofiarse y cruzarse de una determinada manera.
..... Las Décimas tienen una marca femenina y deben estudiarse como tal.
Hay poetas que narran su vida, por ejemplo, la norteamericana Adrianne
Rich, pero ella lo hace de una manera muy singular, prescindiendo de lo
masculino y rechazando lo propiamente femenino. Como dice Barbara Johnson,
Rich en "To a Poet", declara no aceptar los roles femenino. Por el
contrario, Violeta se retrata a sí misma y, por ende, a la mujer, en
directa relación con el hombre, la mujer como esposa, compañera y madre, y
la posibilidad de realización en cada uno de ellos, dejar de reconocer que
el sacrificio y el olvido de sí misma es algo muy lejano al estado de
éxtasis que la voz tradicional consagra como propio de la mujer madre. De
hecho, Violeta Parra describe con imágenes desgarradoras sus distintos
estados emocionales, los momentos en que se construye y toma conciencia de
sí misma, a la vez que reflexiona sobra la verdad del padre y de los
abuelos, la ternura de la madre y de las abuelas, la realidad del que fue
su marido y sus otras parejas, el sentmiento que experimenta por los hijos,
la muerte de la infante y las otras experiencias que enfrentó en soledad.
En la sección "Verso por confesión" hay un cambio muy ágil de voces,
según quien haya sido responsable de la acción. La madre habla en primera
persona para mostrar que acepta con dolor, pero conscientemente las
consecuencias:
cuando yo salí de aquí [para Europa]
dejé mi guagua en la cuna,
.................................................................
el mundo será testigo
que hei de pagar esta falta.
.....
En cambio, la autora vuelve a una tercera persona para declarar que la
niña Violeta era inocente, ya que "el destino traidor, le arrebató sin
piedad / por puro gusto no más, / su bonitura y candor" (47). Esta
maldición sigue viva, por lo tanto, es la voz en primera persona la que
debe afirmar el sufrimiento se ser "maleza / porque parezco un espanto."
El yo sabe y seguirá experimentando que "la peste es un gran delito / para
quien tiene su huella" (49).
..... Violeta Parra inicia las Décimas dejando en claro la característica
principal de su discurso: verosimilitud de espontaneidad, lo que ella
narre saldrá de lo hondo de su corazón, sin censuras ni elaboraciones. Es
una cualidad que proporciona autenticidad al yo cuando confiesa
sentimientos y percepciones. Se trata de experiencias que puede expresar
poéticamente porque, como le dijo Nicanor, su hermano, [tú] conocía la
treta / de la versá popular" (25). Al aceptar este desafío, se reconoce
dueña de un talento que exige ponerse al servicio de los otros. Se resiste
pero con humildad declara:
igual que jardín de flores
se ven los campos sembra´os,
versos tan delica´os
que son perfeutos primores;
ellos cantan los dolores,
llenos de fe y esperanzas. (26).
..... La
autora ha comprendido que su voz sirve "pa´ dar el grito de alarma" (27) a
los que quieran o necesiten escucharla. Así, el magnetismo que brota de
cada verso y estrofa confiere dramatismo, sin que por ello las
experiencias pierdan un ápice de dignidad.
..... La personalidad cálida y vigorosa de Violeta Parra se destaca en las
Décimas con un sello inconfundible de humanidad que hace al lector sentir
que su experiencia se ahonda sin falsos pudores. Es la historia fuerte y
valiente de las mujeres que luchan y se levantan por su propio esfuerzo,
sin doblegarse jamás.
..... Las obras biográficas generalmente presentan una perspectiva o
estructura lineal, a pesar de no ser ésta la forma más adecuada para
contar una vida, puesto que la experiencia no se da linealmente y tampoco
se recuerda en su cronología. En las Décimas, la voz del poeta muestra
momentos del ser que están presentes a lo largo de sus recuerdos. En este
sentido, el uso del tiempo va desgranando los hechos tal como se desgrana
la vida, sin un plan preconcebido. Sin embargo, el desarrollo de este
despliegue y la recurrencia de los temas no arroja un mejor entendimiento
de Violeta Parra o de su vida, por el contrario, a medida que más
conocemos, más misteriosa e inconmensurable se nos hace.
..... Como todo relato biográfico, las Décimas muestran un viaje. En este
caso, no es un viaje íntimo o una toma de conciencia de una experiencia
privada o meditativa, por el contrario, se torna en algo más bien público:
la gran andanza de las Violetas por un amplio territorio geográfico y
experiencial. La protagonista, como tantas otras mujeres, recorre etapas
de dolor, angustia y dificultad, siempre con ternura, solidaridad, amor y
simpatía.
..... Otra de las cosas que llama la atención a lo largo de la obra es la
agilidad con que se despliega. Es una dinámica que, sin duda, está dada
por la forma poética, la décima espinel, pero también por la manera con
que ella enfrenta la vida. El presente es breve, sin embargo, está
dosificado o repartido de tal modo que irrumpe continuamente en la
historia que narra, la cual toma años y se hunde en leyenda. cada momento
presente va determinando el recuerdo que brota desde lo más hondo del
corazón de la poeta.
..... León Edel sostiene que el relato biográfico se estructura creando un
retrato a través del cual el protagonista enmarca su entorno y, por este
proceso, se legitima como protagonista o narrador omnisciente de su
historia. Es lo que hace Violeta Parra en sus Décimas donde da cuenta de
la vida e historia de un clan. La voz poética toma un carácter de oráculo
que, aunque no revele sueños, está atisbando la realidad. Al capturar la
memoria, el yo se hace más sabio, ha aprendido de encantamientos y
secretos de curandera. Los temas son determinados por los fantasmas que
rondan al yo cuando transcribe su vida. Entre la figura de la madre que
predomina y la del padre que se atenúa, el yo hace un bosquejo no
comprobable, con pérdidas, en la medida en que la memoria escapa hacia
lugaresy tiempos familiares en que la vida no era fácil ni política ni
económicamente. Es la vida del clan Parra y por eso caben abuelos, vecinos,
amigos, convicciones políticas y culturales, y también la especie.
..... Esta modalidad descriptiva cobra el carácter de una revelación en la
que las experiencias, imágenes de objetos y situaciones cotidianas se
revisten de más realidad y, con esto, favorecen una aprehensión dinámica
capaz de ser hecha carne por los lectores. Las Décimas se transforman así
en obra de arte por su peculiar proceso de enmarcamiento, por su audición
curandera de la memoria del clan, por sus bosquejos fallidos de una patria
madrastra, castigadora, que trascienden el territorio de lo evocado como
un espacio propio, peculiar del diálogo familiar entablado por la
protagonista con nosotros, sus lectores. Es el motivo por lo cual lo
narrado por Violeta Parra no neceista de confirmación, lo que ella hace en
cada una de las décimas es rescatar sus recuerdos y sentimientos y
expresarlos en motivos que se van repitiendo a lo largo de las distintas
secciones. La vida aparece como si fuera un fresco múltiple, con muchas
perspectivas, altos y bajos; las cicatrices que la marcan y distinguen
están claramente delinedas, sin exageraciones o transformaciones, ni
siquiera por acontecimientos que se esfuman. Es el itinerario de un alma,
las más de las veces sin pasaporte, pero con epifanías y, sobre todo,
momentos de revelación. Los versos transmiten una variada gama de
percepciones, opiniones y sentimientos, a veces en forma contradictoria,
como la vida. En ningún caso hay aprobación o desaprobación moral, el
discurso es una toma de conciencia de que el ser humano es falible. La
vida se hace palpable mostrándola como un proceso de reconocimiento de
cicatrices y verdugones. Este vero movimiento Violeta Parra lo llama
cantar la vida "pa´dar el grito de alarma".
..... En resumen, la veracidad poética de las Décimas: autobiografía en
verso transforma el aquí y el ahora de una mujer llamada Violeta Parra, en
símbolo de lo femenino. El yo poético revela imágenes tan preñadas de
significación, que las ideas y sentimientos devienen un discurso cultural
y, claramente, una conciencia femenina heterosexual. Lo poético deja de
ser metáfora del yo autobiográfico, para transformarse en identidad que no
requiere de justificación. El imaginario se hace más poderoso que lo
verificable, por lo tanto la objetividad se impregna de sentimiento,
pierde subjetividad y se universaliza, lo que Violeta Parra es
universalizar su particularidad de borde para legitimarla. No se trata de
la universalidad sino de la suya, propia: universalidad de su
particularismo.
* María
Ester Martínez Sanz, Ph. D.
Pontificia Universidad Católica de Chile en: Taller de Letras.
Noviembre de 1997.
BIBLIOGRAFÍA
-Agosín,
Violeta e Ines Dölz Blackburn. Violeta Parra: Santa de Pura Greda.
Santiago: Planeta, 1988.
-Beverley, John. "Anatomía del Testimonio" Revista de Crítica Literaria
Latinoamericana. Año XIII, 25, 1er semestre 1987: 7-16.
-Campos, Javier, "Lecturas de las Décimas de Violeta Parra". Cuadernos
Hispanoamericanos (1990 Mayo 55-74.
-Edel, Leon . Vidas ajenas (1984). Traducción de Evangelina Nuño de la
Selva.
Buenos
Aires: FCE, 1990.
-Gilmore, Leigh. Autobiographics: A Feminist Theory of Women´s
Self-Representation.
New
York: Cornell University Press, 1994.
-Jiménez de Baéz, Yvette. "Tradiciones e Identidad: Décimas y Glosas de
Ida y Vuelta" .
Inti 42 (otoño
1995): 139-150.
-Johnson, Barbara. A World of Difference. Baltimore: The Johns Hopkins
University Press, 1989.
-Loaeza, Soledad. "Mitos Innecesarios" en Nexos 170 ( febrero 1992) 93-4.
-Lejeune, Philippe. On Autobiography (1975). Traductor Katherine Leary.
Minneapolis. University of Minnesota Press. 1989.
-Maiz, Magdalena. "Entre biografía y mitografía femenina: Antonieta de
Bradu" Letras Femeninas 1974-1994. 139-155.
-Morales, Leonidas. "Violeta Parra: la génesis de su arte" Hispamérica
1989 (abril) 17-30.
-Olney, James.
Metaphors of the Self. The Meaning of Autobiography.
Princeton University Press, 1972.
-Oviedo, Carmen. Mentira todo lo cierto: tras la huella de Violeta Parra.
Santiago: Editorial Universitaria, 1990.
-Parra, Violeta. Décimas: autobiografía en verso. Santiago, Sudamericana,
1988.
-Reyes,Alfonso. La experiencia literaria (3ª edición) Buenos Aires: Losada,
1969.
-Scarpa, Roque Esteban. Elogio de las Cosas de la Tierra. Santiago: Andrés
Bello, 1979.
|